El anti-ídolo. Ensayo y crítica sobre los ídolos contemporáneos.

Creado: 31/1/2012 | Modificado: 22/3/2014 1406 visitas | Ver todas Añadir comentario



 

Ídolos. Héroes por la valentía de sus acciones.

Si se considerara el riesgo, el coraje o la valentía implícita en las acciones ejecutas por  un héroe cotidiano, alpinistas como Oiarzábal o Reinhold Messner, reporteros en puntos calientes del planeta informando sobre conflictos bélicos, médicos “sin fronteras” aislados en pueblos africanos tratando de combatir mortíferas plagas, los protagonistas de “Al filo de lo imposible”, intelectuales feministas en lucha contra las reglas retrógradas vigentes en países tercermundistas, libertadores como Nelson Mandela, benefactoras de corazón inmenso como Teresa de Calcuta, hombres arriesgados que pugnan por establecer la ley y el orden en regímenes políticos conflictivos,
policías patrullando en barrios marginales, políticos anti-corrupción, bomberos, periodistas infiltrados en bandas criminales o mujeres pugnando por reivindicar sus derechos en el continente africano  (y etc. kilométrico) optarían a un reconocimiento incomparablemente más merecido, ¿no les parece?. Quizás en un futuro próximo deberíamos incluir a los profesores de secundaria como “héroes de guerra”.

Y en el hipotético caso de pertenecer a una disciplina donde el coraje se apunte como un mecanismo indispensable para alcanzar notoriedad debemos señalar que no es este un componente que se posiciones por encima de otras aptitudes ya que lo que prima por encima de todo en todo show que se precie es arremolinar una gran audiencia alrededor de los actores principales, ¿cómo si no un golfista , tenista, cantante, humorista, presentador o una top model podría encabezar el ránking de mayor pagados y admirados del star system? Y en el caso de deportes de motor tales como carreras de motos, fórmula 1, o las exhibiciones arriesgadas con saltos inverosímiles donde el riesgo se enarbola como factor distintivo , ¿debemos considerar a sus asalariados como valientes personajes o más bien como tipos inconscientes dominados por una pasión irracional? Si eligen el primer calificativo no duden que miles de ahijados, enamorados por imitar las peripecias de sus ídolos trasladarán aquel imperio de reglas controladas y medidas de gran seguridad a un ámbito menos adecuado como son las calles y  carreteras nacionales con los riesgos que ello supone para todos los conductores de comportamiento cívico. Demasiados tullidos y decesos se podrían reportar por las "heroicas" acciones de sus descendientes.

Moraleja: la gran mayoría de figuras representativas del circo de competidores el pos del laurel del César tampoco lo son por desplegar una gran valentía o coraje ya que no hay cláusula en sus contratos(1) que les guíe por esos derroteros. Peor aún, en caso contrario, los resultados resultan en múltiples ocasiones nefastas para sus seguidores.

Más terrible es comprobar que cuando los ídolos del espectáculo demuestran valentía o arrojo rara vez es para acometer un ideal humanitario o de relacionado con la cultura y el ámbito intelectual, su finalidad es mas bien meter un gol, cruzar antes la meta derrotando a un adversario, presentar algún programa de bajo nivel intelectual, mostrar partes pudendas de su cuerpo o ejercer de  galán o salvador del mundo de mentirijillas. A cualquier persona se la carga con el honorable apelativo de valiente hoy en día.

En pocas palabras, si quieren "Bravehearts" o "Juanas de Arco" acudan a su cine más cercano. Los héroes  sí existen, no lo duden, pero raras veces aparecen por pantalla: la aceptación de sus valores y creencias aniquilaría este mundo plagado de embustes, dogmas inverosímiles, credos de baratillo y mentirosas apariencias.

(1) Más bien al contrario, ¿saben que muchos de ellos tienen por contrato la prohibición de participar en actividades peligrosas para su integridad física, tal como por ejemplo "ir en moto"?  Es decir, que cualquier acto medianamente "valiente" (o que predisponga a su organismo a lesiones y heridas) se le prohíbe bajo el riesgo de rescisión de contrato. En casa, tumbado a la bartola o roncando doce horas diarias está más guapo nuestro querido icono de la libertad y el progreso. En algunos casos, una pequeña cicatriz alojada en un lugar visible de su cuerpo podría representar una auténtica tragedia, sobre todo si nos referimos a actores o modelos publicitarios.






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