El anti-ídolo. Ensayo y crítica sobre los ídolos contemporáneos.

Creado: 31/1/2012 | Modificado: 20/3/2014 1415 visitas | Ver todas Añadir comentario



 

Llamamiento internacional

Desde este humilde y soleado lugar del planeta, me pongo de pie como Teresa Rabal, levanto mi dedo índice, apunto mi nariz al frente de forma solemne y me permito el lujo de hacer un llamamiento a todas las lumbreras del mundo, seres pensantes con orejas, normales o spockianas, educadores con o sin estrés postraumático (la vida es dura en la selva de las aulas), librepensadores aspirantes al trono de Noam Chomsky(1), futuros Asimovs o Carl Sagans, investigadores de la mente humana, científicos en busca de respuestas al enigma de la vida, periodistas intrépidos tipo Clark Kent (aunque menos alelados por favor), cosmopolitas de diferentes sabores, frikies informáticos que vean Big Bang Theory, hippies con camisetas raras, con los pies en la tierra y la mente vagando por universos psicodélicos, universitarios multitarea, rebeldes preferentemente con causas nobles, adolescentes con ideales más profundos que presumir de ropa de marca y pensar en el sexo (¿haylos?), heterosexuales, homosensuales, bisexuales o trisexuales, y también a todas las personas de a pie que se espanten ante la degradación de la civilización y el devenir de los acontecimientos. ¡Uníos hermanos y levantad todos los pies y las manos (pero no a la vez)!

A todos vosotros queridos compañeros, humanos con corazón, críticos con la situación que estamos viviendo, niños, señoras, caballeros de todas las razas y religiones, estratos sociales, teleñecos, teletubbies y Bob Esponjas presentes hoy en un acto sin precedentes que no discrimina razas, sexos o dibujos animados, os invito a reflexionar desde esta humilde habitación plagada de libros y trastos y con vistas a tres montañas: ¿Cómo es posible que todos estos hombres-espectáculo nos estén desplazando de esta manera, que en el transcurso de este partido de competición nos estén apalizando? ¿Es que acaso no disponemos de de argumentos consistentes para enfrentarnos a esta grupo de Bob Esponjas supervitaminados? ¿Somos un equipo tan negado no le metemos un gol “ni al arco iris”? ¿Por qué no nos organizamos de una maldita vez que estamos más desperdigados que las ovejas de un invidente sin bastón? ¿Qué hacemos enclaustrados en nuestros despachos, remilgados, callados como putas, mientras el mundo se desmorona?

Quizás debamos, a partir de ya, abandonar nuestra vena humilde y condescendiente, aglutinarnos, armarnos con nuestros martillos de goma, nuestras pistolas de agua y sobre todo con nuestra ingente cultura y locuacidad mucho más poderosa que un arma nuclear, con nuestras palabras y proyectos de futura “construcción masiva” y hacernos oír. Si son ellos tan grandes les damos dos meses para arreglar todos los problemas del mundo y si no saben, deben bajarse ya de su pedestal y pedir perdón a la concurrencia. ¡Oh vaya, pero si ya llevan años ahí “arriba”! Mejor tomamos nosotros la alternativa. ¡No hay excusa, somos inteligentes, cultivados y con arrojo: juntos no podemos hacerlo peor! ¡No es posible hacerlo peor! ¡No podemos ser tan inútiles! Saldremos con un gran estandarte a la calle que cambiará el devenir de los acontecimientos: “¡Yo leo libros!” o “’¡Quiero cambiar el mundo, que este huele mal!”, “¡La tele es una puta mierda!” "¡Que le den al fútbol!"
(2)

A veces tengo sueños revolucionarios, de liberación… y me veo arrojando la tele y a todos sus protagonistas por un barranco.
 

Nota:
No me gustan demasiado concurrir en  manifestaciones multitudinarias, ni por supuesto representar o liderar ningún acto donde se medie con algún tipo de violencia, física o verbal. En cualquier caso, y al fin y al cabo ¿contra quién vamos a manifestarnos?, ¿contra los políticos, a quien nosotros hemos elegido con nuestros votos?, ¿contra el divo tal, al que hemos promocionado y empujado con gusto hacia la cúspide? ¿contra la presumida cantante ante cuya belleza y talento caemos fulminados? ¿contra a la empresa multinacional que funciona en base a un sistema que nosotros diariamente sostenemos? ¿Y acaso no significa estos actos manifestarnos contra nosotros mismos, contra nuestra propia falta de personalidad, ignorancia e incompetencia? No me cabe la menor duda que  única cruzada obligatoria es aquella que confronta a uno con su yo-interior.

Si quieres cambiar el mundo, empieza por cambiarte a ti mismo.

Se puede cambiar la sociedad (al menos si hablamos la del "primer mundo") sin gritos histéricos, palabras soeces o iracundas aglomeraciones. Sin romper nada, ni vidrieras ni postes de teléfono ni contenedores (folios sí se puede). Sólo cambiando un poco nuestra mentalidad, actuando de una manera más racional y de manera privada. La mejor manera es utilizar la que yo proclamo la cultura del enfrentamiento, que iré explicando paso por paso en este ensayo.

Se puede cambiar el mundo en silencio, sin ejecutar un solo acto de violencia.

Notas:


Cuanto más iletrada es una población más fácil resulta de engañar, de someter. Bien adiestrada, se arrodillará y comerá  de las manos de sus amos y no dudará en morder con saña la de sus libertadores.
Al pueblo le causa verdadero pánico la gran libertad, pues no soporta las grandes responsabilidades o tomar decisiones de relevancia.
¡Al pueblo, pan y circo!
Una vida sencilla, un pequeño amor, y unas cuantas alegrías. No aspiramos a más.
Escrito por un ser humano convencional.
Me daban de comer sémola, me atiborraban de comida basura, proyectaban en mi mente imágenes y sueños insignificantes. Me sentí mejor cuando vomité esas porquerías de mis entrañas, cuando me arranqué esa iconografía de mi mente, todos aquellos himnos e ídolos sectarios. Ahora me siento más libre y con grandes proyectos de futuro.
Escrito por un tipo adiestrado con los cánones de la Cultura del Enfrentamiento.


(1) Este señor, según Pere Estupinyà (colega de Punset) en su libro "Ladrones de cerebros" , es el octavo personaje más citado en la historia de la humanidad detrás de otras personalidades como Marx, Lenin, Aristóteles, Shakespeare, Platón,  Freud o Milikito. Así que cuidadito con él. Mm... creo que uno de la lista sobra.
(2) No, no me he fumado nada señor, estos párrafos surgieron ellos solos, espontáneamente,  y proceden de una mente completamente lúcida.
 






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