El anti-ídolo. Ensayo y crítica sobre los ídolos contemporáneos.

Creado: 31/1/2012 | Modificado: 3/4/2014 1474 visitas | Ver todas Añadir comentario



 

Los ídolos son humildes. Crítica.

Ensalzar la humildad de una figura de renombre mundial cuya iconografía que le envuelve constituye el epicentro de un representación fastuosa y magnificente, constituiría una acción similar a alabar la imagen de aquel profeta que presume de pobreza ataviado con harapos cuando resulta, fíjate, que habita confortablemente en un templo construido con ladrillos de oro y aderezado con esculturas de oro y mausoleos faraónicos. Suena casi casi pero casi tan desatinado como las espontáneas respuestas de las modelos finalistas de los concursos de belleza (1). Por cierto, hablando de oros y ladrillos, se me acaba de presentar un pensamiento con la imagen del Vaticano. No sé a qué será debido. Esta mente mía me juega malas pasadas a veces.

(1) Siempre afirman con una inusitada convicción que quieren cambiar el mundo y parecen ignorar un precepto tan ridículamente básico como que el mundo sólo se puede cambiar a partir del desarrollo de la belleza interior o de una aceptación de ciertos valores éticos que no surgen espontáneamente por la contemplación de un cuerpo hermoso sino que brotan de una feroz batalla interna y una adecuada instrucción reglamentada

Los ídolos no sólo no son humildes si no que se les obliga a representar un papel antagonista. Amamantados por una sociedad que preconiza el culto al exceso, la desproporción, la exageración y la exuberancia, el verbo “presumir” se erige como vocablo ineludible del dialecto más reconocido e interpretado. Su valedor en efecto debe hacer acto de presencia de la manera más ostentosa, como asestando un golpe atronador sobre la mesa, “aquí estoy yo”, debe por tanto presumir y cuanto más mejor. Ejemplos: cuanto más puntos anote, cuántos más goles marque, y de la manera más elaborada, cuanto más espectáculo ofrezca, cuanto más malhablado, tatuado, chistoso, arrogante, putero, cuánto más guapa, mejor actriz, pechugona, polémica, espectacular, buscona, cuánto más lo quesea mejor valoración obtendrá del público (2). Para rematar el preparado, hay que añadirle un ingrediente clave, el “todo el mundo debe enterarse”. Es decir, es tan importante la acción como la repercusión. Lady Gaga no necesita lecciones de este estilo, ya se las sabe todas. ¿Comprarán su original y arrebatador elixir a base de ingredientes “naturales”: semen y sangre?

(2) No se horroricen si les cuento que ha habido asesinos cuyo objetivo no era matar sino únicamente obtener fama y salir en la televisión. "Lo hice para dejar mi huella en el mundo". "¿A cuántos he de asesinar para que salga mi rostro en las noticias?". "He matado a mi familia a sangre fría, quiero que hagan una película sobre mí" Estos ejemplos, aunque parezca mentira, no son inventados, pueden encontrar algunos en el libro "El factor fama". No se horroricen más todavía si les digo que si estos en vez de pobres y remilgados asesinos de cuarta división lo fueran de división de honor los utensilios utilizados en sus crímenes se cotizarían por millones en maquiavélicas subastas. Y por cierto que muchos de estos malos malísimos una vez en la cárcel también reciben cartas de admiradoras dotadas de esa maravillosas cualidades de sentirse atraídas por el “chico malo” y además creer que lo pueden reformar (sí, desafortunadamente todavía hay muchas de esas). Más aún, en Estados Unidos, cuna de todo lo bueno y lo malo del capitalismo ultraliberal, existen agencias de publicidad cuyos lista de clientes son tipos de horrenda ética. La criba que deben pasar estos sujetos (no, no puede formar parte su círculo cualquier delincuente roba-en-mercadonas): haber aparecido alguna vez en los medios por alguna inicua acción. Maldad + repercusión = dinero. Estos americanos les sacarían partido crematístico hasta al mismo demonio. Apuesto a que lo publicitarían de maravilla. Total, si da dinero... Pueden revisar como ejemplo, las repercusiones del "Juicio del Siglo", que implicaba a O.J. Simpson y a su ex-mujer.

El ídolo de hoy en día no importa si es bueno o malo o peor, sí debe ser gracioso, divertido, espectacular, sensual o romper moldes. Su personalidad debe atraer a las masas.

Sigamos.
Tampoco es que nuestros queridos amuletos de la suerte se dediquen a presumir únicamente sobre los tablaos, platós, parqués o céspedes, también fuera de su entorno profesional se recrean mostrando sus portentosas cualidades físicas como anuncios publicitarios, ya sea exponiendo su paquete (¿con fotos photoshopeadas?), sus hercúleos bíceps o pectorales como modelos de ropa interior (Ronaldo, Nadal, Beckham…), mostrando su reloj superlujoso, o vacilando de carrocería de última generación. Otros se relamían ante un plato de natillas, alguno luce su pelo cuidándolo con un champú anticaspa y otro con nombre bíblico y apellido que rima con maravilla he visto que anuncia detergentes. ¡Bah! Eso es mucho menos glamoroso. Presentarse con la enseña de la humildad por bandera para luego exhibirse ante millones de personas como los tíos más guapos y más chulos no me cuadra. ¿Diagnóstico fraudulento o error de introducción de datos?

Cambiando de tercio y hablando del género femenino, miles, millones de bellas mujeres entrarán en una competición febril (y también alimenticia) para alzarse como modelos corporales (léase sexuales) en los medios, donde por cierto cada día tienen más cabida(3). Literalmente se matarán por ese pedazo de pastel dulcísimo de efímero sabor, ya sea para presentar programas televisivos, iluminar portadas de revistas para machos cachondos o para contonearse como maniquís de pasarela. Algunas se autodestruirán en el proceso víctimas de un autoanálisis físico constante o desgarradas por una de los trastornos más terribles de este siglo (y el anterior): la anorexia(4). Otros efectos colaterales del culto a la belleza implican sobrellevar estoicamente episodios de estrés, ansiedad, depresión; muchas de las esforzadas candidatas sufrirán trastorno de personalidad o infelicidad y decepción constante al no poder alcanzar el grado de perfección física deseado. El objetivo es descubrirse ante el público y arreglarse con diferentes atavíos para erigirse como el hada más linda y seductora.

El canon perfecto de belleza habita en las mentes de cada aspirante a su trono como un sueño o genuina aspiración. Así se corromperían el alma si con ello lograran saborear ese momento álgido, alcanzar esa medida de perfección, y con ello la posibilidad de darse a conocer al mundo entero, evitando la reclusión desgraciada del anonimato. Otras aspirantes desean plantarse con donaire y apostura, convencidas de sí mismas, y mostrar sus encantos ante las multitudes enfervorizadas, acto por cierto que simboliza una violación evidente del verbo actuar con humildad. Más allá de los límites del decoro, su estatus crecerá de manera desorbitada si destapa partes eróticas de su cuerpo para que el público las contemple: cuantas más personas reconozca las curvas de su piel, ya sea desnudo o ligeramente cubierto, más se incrementará su caché. Luego escucharemos ciertos comentarios y comparaciones frutales que incluyen peras, melones o melocotones, los cuales aún no acierto a comprender a qué obedecen. Pero prometo enterarme. Por cierto, algunas de estas supermujeres no les han dolido prendas en enriquecerse cobrando una pasta gansa como prostitutas de alto standing. Ver para creer.

“Dadme millones y os prometo que seré humilde, simpático y creeré en vosotros. Si hace falta crearé alguna organización humanitaria con lo que me sobre de comprar mi supermansión”
Así ya también soy yo humilde. ¿Usted no?

Yo debo ser tonto o es que no me entero de nada. ¿Pero la humildad no se trataba de consumar actos bondadosos o de un mérito fuera de lo común y no divulgarlos a los cuatro vientos: “¡He sido yo, he sido yo!”?(5) ¿De ser honrado, solidario, y guardarlo para sí? ¿De qué estamos hablando? ¿Han remozado el significado de humildad en estos últimos años? ¿Estaré flipando? ¿El zumo de piña sin azúcares añadidos me estará emponzoñando las neuronas? ¿o será quizás la Fanta Cero?

(5) En realidad, los triunfadores de nuestro tiempo no necesitan proferir aullidos autoproclamándose merecedores de una instantánea fotográfica multitudinaria cuando rubriquen una hazaña deportiva o de otra índole. Los medios de comunicación, con todo su arsenal de cámaras siempre bien posicionadas esperando el acontecimiento del siglo, se encargarán de apuntar su nombre, ya sea por medio del comentarista de turno o con epígrafes grandilocuentes en pancartas o emisiones en directo o en diferido. Así proyectarán ese mensaje una y otra vez, de manera cansina,  a todos los receptores de ondas audiovisuales del mundo hasta que sus imágenes se nos instalen en la mente y no olvidemos jamás quién es el puto amo: “¡Ha sido él! ¡Fijaros! ¡Es impresionante! ¡El mejor! ¡Un crack!”. Recuerden que si incluso una mentira repetida miles de veces se convierte en una verdad absoluta, una pseudoverdad (una verdad susceptible de ser rebatida con nuevos argumentos) o verdad coyuntural (que sólo toma forma en una época determinada) puede erigirse como un axioma indestructible si se insiste en ella, se corea el número adecuado de veces y además es asimilada por un número suficiente de individuos. Puesto que vivimos en una "caverna mediática", donde las parábolas emitidas por los medios resuenan en las paredes de todo hogar conectado a una fuente de misiones audiovisuales, este objetivo resulta sumamente fácil de conseguir. Hoy en día la libertad con mayúsculas más parece ligada a una desconexión tecnológica que a una credulidad ante los mensajes emitidos por el tam-tam mediático.


Si en la anterior sección veíamos como famosos y famosas se adherían a causas humanitarias para luego salir en portadas de revistas y televisiones, ahora analizamos la definición de humildad para ver si es consistente con uno de los calificativos aplicables a famosetes.

Veamos que nos dice el diccionario(6) de la Real Academia de la lengua sobre el vocablo "humildad":

“Vivir modestamente”.
Ok, los Ferraris, Porsches, Lamborghinis, Audis (¡pringao!), etc que podemos contemplar en los entrenamientos de los equipos se derivan perfectamente de esta definición. La casa de Lebron James también entra dentro de esta categoría. Seguro. Les conmino a que realicen su propia lista. Máximo diez mil nombres.

“Bajo y de poca altura”.
Esta frase creo se acuñó después de la llegada de Messi al Barça.

“Sumisión y rendimiento”.
¿Sumisión al lujo, a la play-station? ¿Rendimiento sexual?

Concluyamos, ídolo materialista y humildad son dos términos que se repelen, opuestos y antagonistas. Son como dos amigas ataviadas con similar atuendo en la misma boda: no pueden presentarse juntas. Y además se odian a muerte.


Notas:

(3) Y las páginas porno siguen creciendo. Miles de millones.. y siguen creciendo en número.
Fuentes: http://www.schultzeetime.com/2011/01/stats-on-internet-pornography.html (datos globales sobre pornografía en Internet)
http://www.oem.com.mx/elsoldetijuana/notas/n1199060.htm

En abril de 2014 la búsqueda en Google de la palabra "porn" arrojaba un total de resultados de 412 millones. Según las anteriores fuentes, el 35% de descargas son porno, el número de portales oscila entre 25 y 25 millones con un número de páginas web totales de unos 1000 millones en 2011, unos 200 millones más que en el 2008. En 2003 se contabilizaban aproximadamente 260 millones de páginas web.  Resumiendo, si nos esforzamos todos en unos pocos años las páginas porno en Internet habrán superado el número de individuos sobre la faz de la Tierra. Saldremos a 1 página por cada uno. ¿Ya ha elegido la suya? Apuesto a que sí. ¡Eh oiga, no se apropie de todas, deje para los demás!

(4) En el tercer mundo, millones de personas se mueren de hambre, y en el primer mundo, en el cual gozamos de superabundancia de alimentos, millones de mujeres (y unos cuantos de varones) se matan de hambre. A propósito y a conciencia. Es esta otra de las sangrantes contradicciones que nos ofrece la cara más oscura del capitalismo, la presión por conseguir una imagen de película incluye como “regalo” unos efectos devastadores sobre la salud del género femenino. A los varones, bien es verdad que este torbellino opresivo nos pasa rozando. Ya de adultos podemos mostrar un gran barrigón similar al de Obélix sin rubor alguno. No es mi caso afortunadamente. Resumiendo, unos se mueren debido a la imposibilidad de poder alimentarse adecuadamente, otros más agraciados, los que sí pueden acceder a una variada gastronomía, se torturan a sí mismos para acariciar el mito imposible de la belleza corporal. En el canto de la moneda (no hay tercera cara), otro buen porcentaje del primer mundo disfruta ingiriendo comida basura, pues como luego explicaré este tipo de alimentación provoca cientos de miles de muertes prematuras en las sociedades desarrolladas. Lo triste es que todos estos problemas se podrían atajar, pero siempre parecemos ocupados en otras cuestiones “prioritarias” tales como ir a la peluquería, hablar de potitos, depilarnos las axilas o aporrear el mando a distancia hasta desgastar los botones. No todo es tan fácil, la resolución de estos males humanos causaría que una avalancha de millones de seres humanos ávidos de sensaciones masoquistas buscara a toda prisa y sin descanso someterse a cualquier otro tipo de sujeción o manipulación, ya sea física, psicológica, sexual. Así somos. En realidad no somos así, sino que “así fuimos educados”.

(6) Diccionario: libro que no usamos nunca porque ya conocemos todas las palabras que nos hacen falta. Me comenta un pajarito que el diccionario de términos de un futbolista medio tiene 2 páginas de grosor. Y la primera es el índice.






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