El anti-ídolo. Ensayo y crítica sobre los ídolos contemporáneos.

Creado: 31/1/2012 | Modificado: 24/3/2014 1706 visitas | Ver todas Añadir comentario



 

Ejemplo de ídolos y apuntes de riqueza.

Ahora imaginen, por ejemplo, a un individuo atizando a una bola con un palo. Sí, un palo. Olvidemos la tecnología exquisita con la que se ha fabricado porque en el fondo sigue siendo eso: un palo con denominación de origen. El venerable objetivo del golfista profesional consiste en meter la susodicha bola o pelota gruyère en un hoyo perfectamente excavado en el césped. Este individuo repite la acción de golpear la pelotita de marras miles (¿millones?) de veces para perfeccionar su estilo y alcanzar un grado de refinamiento que le permita conseguir “rellenar” todos los hoyos en el menor número de toques posible.

Es por todos sabido que nuestro querido golfista, independientemente que realice cualquier otro ejercicio ya sea de talante intelectual, deportivo o extradeportivo, es decir aunque invierta parte de su tiempo libre en instruirse o formarse más allá de su pericia golfística, si logra alcanzar un nivel de exigencia determinado entrará a formar parte de la élite de un reducido colectivo de individuos. Un gremio de afortunados que se beneficiará del elogio de millones de personas a la vez que engrosarán su chequera de forma ostensible.

Su método: repetir acciones, limar defectos, desafiarse a sí mismo con el firme propósito de alcanzar la utopía de la perfección.

En este caso una de las obras cumbre de la realización humana apunta a un individuo seducido hasta la catarsis por un conjunto de palos de metal y pelotas con agujeritos que porfía con místico denuedo por meter aquellas en los dieciocho hoyos del campo en el menor número de golpes. Califiquen ustedes por sí mismos ese grado de excelsitud de cero a diez. (1)


(1)
Yo en este momento no me siento muy dispuesto para tal tarea después de leerme “Economía Canalla” de Loretta Napoleoni que trata sobre la nueva realidad del capitalismo y sus múltiples efectos colaterales. Me vería influenciado negativamente para juzgar y calificar objetivamente el ejercicio de precisión descrito anteriormente: lo puntuaría por debajo del cero. Puntuación todavía más baja le otorgaría si lo hubiera hecho después de finiquitar por segunda vez "Las semillas de la violencia" de Rojas Marcos. Y un, quizás, menos cincuenta mil tras la lectura "La Escuela del mundo al revés" de Eduardo Galeano. Y mejor no sigo... no vaya a ser que levante el cartel adornado con un signo menos acompañado de un ocho tumbado. Hay tipos que se dejarían la vida para ayudar a construir un mundo más saludable y no los conocen ni les ayudan más que cuatro gatos, y a un tío enamorado de un palo u otro que sueña con hacer malabarismos con un balón se les reverencia como auténticos dioses. Luego decimos que el mundo no funciona bien. Claro, tiene su lógica, aplastante: vivimos nosotros en él. Así somos, queremos más a nuestro perro, a un amaestrador de pelotas que al género humano. Y entre querer a un perro y a una pelota, mejor a esta última. ¿Por qué? Porque querer a su perro tampoco le convertirá en un icono de masas, querido y aclamado por millones de autómatas personas. Y adquirir una sensibilidad por el ser humano y sus circunstancias podría causarle una depresión severa (contemplando lo zoquete y masoquista que es). No es mi caso afortunadamente. Más bien al contrario: cuanto más cosas aprendo más cosas quiero saber y no permitiré que nadie jamás me arrebate mi curiosidad innata por profundizar en los misterios que la vida me ofrece.

Puesto que en ningún tratado de psicología escrito hasta ahora se ha documentado empíricamente, o lo que es lo mismo, con resultados fiables, que el hecho de golpear una pelota permite la concepción o desarrollo de alguna cualidad humana destacable (aplicable fuera del ámbito del golf) salvo por azar o casualidad, dadas las circunstancias adscritas, en la cima de la excelencia golfista podemos encontrar a individuos de toda índole, desde el más zafio(2) hasta el más caballeroso y magnánimo. El problema (grave, por cierto) radica en que esas características individuales, buenas, malas o peores, se ven relegadas a un segundo plano, pues muy por encima se valora el talento de ejecutar su repertorio de golpes. Lo demás es nota al margen, si lo hace bien si no pues también… mientras la meta antes en el hoyo. Meterla en el hoyo constituye su método de vida. Queda claro: meterla en el hoyo representa la mayor ilusión del citado protagonista de este relato, toda su vida debe orientarse en ese aspecto. Meterla en el hoyo. Cuanto más lo escribo más alienado me siento. Así que mejor concluyo aquí el párrafo antes de que se me desajuste algún tornillo.

(2) Revisen si no la biografía del golfista profesional John Daly. Un dato, en su autobiografía, aparte de revelar su longeva adicción al alcohol y sus líos de faldas, afirma haber derrochado entre 50 y 60 millones de dólares en casinos y casas de apuestas (leen bien). Dentro de este calamitoso despilfarro se incluye la pérdida de 1.5 millones de dólares en un casino de Las Vegas en Octubre de 2005 justo después de ganar un prestigioso torneo americano (el WGC-American Express tournament). El premio obtenido por dicha victoria fue aproximadamente la mitad de lo desembolsado en el casino. Todo un campeón al que millones de personas y marcas prestigiosas no dudaron en patrocinar. Y lo seguirán haciendo sin pestañear. ¿Por qué? Es obvio: es muy bueno metiendo pelotas en un hoyo.

(7) (8) Pueden encontrar las notas relacionadas en el artículo que sigue a este:
El comentario sobre el golf no es aleatorio, el primer jugador de la clasificación anual de golfistas profesionales ingresa de cientos de miles a varios millones de euros anuales. Para muestra un dato, el laureado y conocídisimo Tiger Woods alcanzaba en el año 2010, después de unos 15 años en la élite, los mil millones de dólares en premios. Repitamos la cifra. Mil millones de dólares. Y ahora repetimos el motivo principal de ser merecedor de tales estratosféricas ganancias: meter la pelota en el hoyo con un palo con más gracia y salero que los demás golfistas. Sí, señor. Es de justicia, meter la pelota en el hoyo es un acto propio de un ser humano todopoderoso.

Reflexión:

Recapitulemos y extendamos el ejemplo, un colectivo enorme de individuos, llamémosle humanidad, ha decidido por mayoría (o por enormes minorías) que meter una bola o pelota en cualquier tipo de agujero (más o menos grande como portería, cesto, etc) o aporrearla con cariño o a mala ostia (golf, béisbol, hockey), es más relevante, digno, admirable, difícil, meritorio, envidiable (continúen la frase añadiendo 10 o 20 adjetivos calificativos más) moralmente aceptable y pecuniariamente recompensable que la gran mayoría de otras prácticas, deseos y actividades humanas. Llegamos a la conclusión de que meter una pelota en un hoyo constituye un acto heroico y cuasidivino, aclamado por millones de individuos pertenecientes a una sociedad que se supone próspera, justa, ética, equitativa e igualitaria. Meter una pelota en un hoyo es una de las obras cumbres de la excelencia humana. (¡?!). Perdónenme, me retiro unos momentos al "cuarto de la risa" a descojonarme un rato.

Un ser humano capitalista puede en su ilimitada ambición profesar un gran amor por una cantidad infinita de objetos. Por el contrario, durante su vida sólo mostrará amor y verdadero respeto por un número muy limitado de personas. En casos extremos ese número se reduce a 1: él mismo. La ventaja de detentar ese egoísmo sin escrúpulos es que permite reducir la dependencia de las opiniones de  otros seres humanos, lo cual abre enormes posibilidades para seguir adquiriendo objetos o ejerciendo actitudes discriminatorias hacia otros individuos de su misma condición sin restricción alguna.

A este bendito sujeto le resulta mucho más sencillo y gratificante soñar con acumular más objetos que nadie antes que alcanzar un sentimiento divino construyendo una original historia de amor por un congénere (para tareas semejantes se muestra como un inútil pusilánime). Además, algunos de sus más queridas referencias son aquellos que precisamente muestran adoración por actividades relacionadas con manejar o manipular objetos (ej: deportistas, empresarios) o se exhiben ante los auditorios como objetos de consumo (mujeres/hombres objeto). Si esto no fuera suficiente, podemos añadir que los individuos que muestran excesiva predilección en resolver problemas humanos (léase amor por las personas) ni son bien vistos ni son excesivamente populares salvo en contadas excepciones en las que reciben una pequeña ovación y un premio mal pagado.

Corolario: el objeto en esta sociedad es el auténtico Dios, todo gira en torno a él.


Porque en este mundo, lo quieran o no, el dinero (y la imagen de su beneficiario) es la medida de todas las cosas, y toda comparación entre individuos parece establecerse en función de la cantidad de riqueza que atesoran. No por supuesto, el modo de invertirla, para eso habría que investigarles, conocer otros rasgos de su personalidad y eso ya requiere de un tiempo y esfuerzo adicional del que carecemos. Y aunque dispusiéramos de él, en realidad, ningún defecto o palabra pronunciada le quitaría una sola de las estrellas, como éxitos, que lucen en su gabardina de los domingos.

Y así los aficionados viven, sueñan, disfrutan o se enojan contemplando a deportistas y pelotas entrelazados en una simpática coreografía donde se mezclan por igual la fortuna, el talento y el predominio físico. El dominador de pelotas (podríamos denominarlo toca-pelotas, pelotero, tapa-agujeros), el que mayor destreza logre en amaestrarlas y ordenar sus movimientos se torna el “ídolo de masas”. Tiene pelotas la cosa. Y yo aquí hablando solo, escribiendo y leyéndome libros raros (3).

(3)
A veces pienso que soy adoptado. Otras, que me han abducido criaturas de otra galaxia. Quizás de la "Galaxia Gutenberg".

¿Definiciones para que los predican una filosofía de vida opuesta o simplemente complementaria?: Mentecatos, filósofos absurdos, perdedores, inmaduros, rebeldes, desafinados e incluso pobres iluminados.

Aplicando los dictámenes de la Biblia Materialista: más vale rico estúpido que un pobre iluminado. Un rico siempre es un rico, y un pobre… es un tipo sin importancia, un perdedor.

Para completar esta sección sólo nos faltaría la columna firmada por un afamado periodista deportivo, de estos que les encanta magnificar los éxitos de algún laureado deportista cayendo en exageradas adulaciones y prosa magnificente. Me imagino un ejemplo de boceto como el siguiente:

“Fulanito de España obtiene el reconocimiento mundial con su toque divino porque el golf no es un juego, simboliza, la vida, la libertad, el triunfo, la gloria, la amistad, blablabla, la confraternización, la concordia, la paz infinita entre países blababla, los golfistas son como conquistadores, embajadores de buena voluntad, pequeños dioses que pasean la bandera de nuestro país por los veinticuatro continentes blalabla les rendiremos honores en la vida, en la muerte y más allá blabalabla, cantaremos himnos en su memoria, jamás le olvidaremos blablaba etc etc bajemos la cabeza, quitémonos el sombrero y honremos su presencia blablabla debemos estarle agradecido, España debe honrar sus memoria blablabla un ejemplo singular para niños, adolescentes,  adultos, ancianos, teletubbies blablabla se merece todos los premios y caudal de halagos recibidos blablabla su gloria no tendrá fin blablabla amén blablaba”.

Ya será menos. Sin embargo, el tipo que suele escribir semejantes memeces, realmente se cree lo que dice.

Pensarán que me he excedido un poco en este párrafo, en realidad exagero “un pelín”, pero mucho menos de lo que se creen. En cuanto a evaluaciones a deportistas, he llegado a escuchar (leer) lisonjas y adulaciones tan pomposas como para empequeñecer al ser humano más valiente o cultivado del mundo, y en tal cantidad que de recogerlos en un solo documento este, aparte de contener todos los adjetivos calificativos positivos existentes  (y otros más inventados) en nuestra lengua, tendría tal longitud que daría la vuelta al mundo unos cuantos cientos de veces. Así que recapitulando, creo que no sólo no he exagerado sino que me he mostrado comedido. Piénsenlo detenidamente, ¿cuántos halagos se pueden adjudicar a cualquiera de estos prohombres y supermujeres durante toda su trayectoria profesional si sumamos aquellos apuntados por medios periodísticos, audiovisuales o pronunciados por individuos corrientes de cualquier país? Reflexionen durante unos momentos, ¿aún de verdad creen que he “hinchado las estadísticas”?

Yo, que por cierto he sido amante de la práctica deportiva desde los la infancia (y lo sigo siendo), lo siento mucho, a mí no me torea nadie, el juego del golf consiste básicamente en meter una pelota en un hoyo. No hay más. Una pelota en un hoyo con un palo. Que el tío que las meta antes adquiera cierto reconocimiento puedo entenderlo porque yo también como he dicho pertenezco al gremio de deportistas habituales, pero todo el tinglao montado para endiosar a un golfista y enriquecerle hasta niveles que rozan la paranoia resulta absolutamente aberrante.

Aplíquese con esmero a otras prácticas deportivas.
Véase otro "curioso" ejemplo abajo (podría citar cientos):

Una de las anécdotas más comentadas dentro del ámbito de los deportes de pelota es aquella protagonizada por el "pelusa" Diego Maradona, otro icono de masas, afortunadamente ya jubilado. Tal era el control con los pies para dominar todo tipo de redondos objetos que se decía de él que lo que otros jugadores realizaban con una pelota, él era capaz de hacerlo con una naranja. (4)

Impresionante documento.

Las veces que este "señor" ha hecho demostraciones públicas delante de un público asistente personalizando y corroborando susodicha frase célebre ha desatado oleadas de aclamación y cientos de expresiones monosilábicas tales como "¡OOh!". La más famosa, co-protagonizada con una naranja o mandarina (también lo hacía con pelotas de tenis, no se lo pierdan), parece ser recordadas por el público asistente como si hubieran presenciado un acto divino, como cuando el Dios bíblico partió en dos el Mar Rojo... o similar. Lo que no he podido averiguar es si las naranjas procedían de mi pueblo, de la arruinada California, estaban más trucadas que las cucharas de Uri Geller o vete tú a saber.

En cualquier caso, la anécdota ha perdurado en el tiempo gracias al boca a boca, a Internet y a la admiración incalculable profesada a este "señor". No quiero siquiera imaginar qué hubiera ocurrido si el pelusa llega a profesar la misma simpatía y devoción por otra fruta menos oronda y lironda como una pera o un plátano. ¡Las puertas del cielo se le abrirían por tamaña inmortal hazaña! ¡El dominio de una pera con los pies es imposible, constituiría un hito inaccesible para los vulgares mortales! ¡Postrémonos ante sus portentosas extremidades inferiores! ¡Besémosle los deditos de los pies!

Por cierto, en otro universo paralelo o perpendicular al nuestro, a este supertalentoso hijo pródigo imagino que se le espetaría algo así como: "¿Eres tonto o qué?, ¿qué coño haces?, anda ya, deja de jugar y vete a hacer cosas de provecho. Madre mía, para 30 años el chico y todavía perdiendo el tiempo con idioteces. ¡Jugando con una naranja, habrase visto!. Qué tristeza, ¡nos ha salido retrasado! No sé qué vamos a hacer con él. Esperemos que alguien le dé trabajo y recapacite. ¡Madura ya demonios! ¡Dos meses recogiendo naranjas en la huerta trabajando de sol a sol te harían falta! ¡Ahí tendrás todo el tiempo para hacer malabarismos con ellas! ¡Pringao!"

Sin embargo, el párrafo anterior supone una contra-tendencia en la actualidad. En un futuro cercano los progenitores más avezados mostrarán una actitud como la siguiente:

- Pepito hijo, tu madre y yo hemos tomado una determinación. A partir de hoy, en vez de asistir diariamente a la escuela te dedicarás 8 horas al día en hacer malabarismos con un balón utilizando ambos pies. A fin de cuentas, si estudias mucho y te sacas una carrera igual acabas frustrado, sin expectativas y en la cola en el paro, como le pasa a muchos, y seguramente ni aunque fueras el más listo de la clase tampoco te iba a querer la gente ni te iban a pagar tanto dinero comparado con un buen futbolista.
- Es verdad, los futbolistas y deportistas en general son los más admirados, ganan una pasta y todo el mundo los quiere.
- Claro, es así como dices. Además, leer libros ya pasó de moda hace mucho tiempo, la gente ya no quiere leer ni mucho menos pensar. Por tanto, vamos a sacar ventaja a todos los pedantes estudiosos y cortaremos por lo sano. A partir de hoy, compraremos un montón de balones y tú te dedicarás a patearlos día y noche. Esa será tu misión en la vida. La misión que se le confiere a un futuro "Icono de masas" y "Gran persona".

- Ok, papá, mamá, os haré el caso. Todo sea por el bien de la humanidad.
- Me alegra que seas comprensivo. Es esta una tarea digna y propia de dioses.  Que sepas que nosotros sólo queremos lo mejor para ti, y aunque has mostrado grandes aptitudes para la lectura, la reflexión y el estudio de la ciencia, pensamos que esas tareas y disciplinas de estudio sólo te puede acarrear problemas, discusiones y dolores de cabeza en el mundo en que vivimos. Fíjate cuanto científico ha tenido que huir de España debido a la caótica situación que atraviesa el estudio de ciencias e ingenierías. Hijo, ya sabes, es preferible entretener a la gante que hacerles discurrir. Así que creemos que esta propuesta didáctica es una excelente opción de futuro.
- Sí, claro, estoy seguro de que os preocupáis por mí. Considero que vuestra decisión es muy sabia.
- Con que aprendas a leer y a escribir y un poco de matemáticas sobre todo para contar el dinero que ganarás en el futuro es más que suficiente. Ni siquiera hace falta que te expreses con más de 1000 palabras, de hecho muchos campeones siempre dicen las mismas cuatro frases, la mar de tontas por cierto, y sin embargo la gente sigue escuchándoles totalmente embobados. En realidad, ellos sí son han demostrado ser más listos que nadie, dejaron atrás las tareas superfluas y se dedicaron toda la vida a cumplimentar un sueño.
- Sí, es verdad. Son la mar de "inteligentes".
-
Ni latín, ni biologías o geologías, ni trabajos manuales ni pollas en vinagre. Eso no sirve para nada. Tu padre y ya invetir cientos de horas en asimilar muchas de esas idioteces, leímos muchas revistas y novelas y aquí nos tienes yo en el paro y él ganando mil euros. No volveremos a caer en ese error. Nosotros te enseñaremos lo justo y necesario para ser una "gran persona" y tengas millones de seguidores pidiéndote autógrafos.
- Magnífico.
- Tienes que aprender a amaestrar ese balón como sea, hijo. El futuro de la sociedad, el país, el sistema solar y la galaxia depende de ello.
- Claro, claro. Por cierto, una preguntita de nada.
- Sí, hijo...
- ¿Es posible emanciparse a los 9 años de edad?
- Pues me temo que no, ¿por qué lo preguntas?
- No, por nada por nada.


Comentarios:

En fin queridos lectores, yo creo que es hora de proponer a los evolucionistas, antropólogos y demás sesudos investigadores de que sean coherentes, adopten una postura crítica y realista y decidan de una puta vez por todas modificar el erróneo nombre que nos define como especie. No tiene ningún sentido, más allá de la pura vanidad, autocalificarnos como sapiens. Es de sabios rectificar. Es obvio pues que no rectificaremos.

A veces no entiendo para qué demonios hemos desarrollado un cerebro con 10 ó 20 mil millones de neuronas. Algunos no aprovechan más que cuatro y se les admira. Qué despilfarro.

PD: si usted vive en Alfa Centauro o en una galaxia cercana es posible que le llegue los ecos de mi risotada. Tendrían que ver mi cara cuando escribo párrafos como los de arriba, a veces mis frecuentes carcajadas me producen dolor de estómago. Por favor, ¡"seres humanos" materialista, paren ya de hacer tantas idioteces y de formar y alentar a tipos como el de los anteriores ejemplos se lo suplico! ¡Que se me desencaja la mandíbula! ¡Y me los ponen como ejemplos a imitar! ¡¡Y la gente se lo cree!! ¡¡Por favor!! Yo, sinceramente, a veces pienso que, una de dos, o soy el más loco de los habitantes de este aguado planeta o un genio incomprendido. El tiempo dirá.

Sólo espero que cada día que transcurra diste un poco más de parecerme a todos estos ejemplos para la (in?)humanidad. De momento, voy por buen camino. Yo mismo me doy palmaditas en la cabeza :). "Bien hecho, chaval, bien, tú puedes". Eso sí, a cada uno lo suyo, graciosos lo son un rato, aprender aprendo poco o nada con ellos, ahora, divertidos y graciosos sí. Los podría considerar como aquellos bufones de castillo de la Edad Media, salen hacen cuatro paridas, divierten al personal, y al final todos para casa.

Se me ocurre que se podría proponer a la NASA que incluya el vídeo este del "pelusa" y la naranja en una compilación hecha sobre algunas de las costumbres más admiradas que adopta el ser humano en la tierra y lo envíen en una sonda espacial con el fin de que otras civilizaciones más avanzadas sepan de nosotros. ¿Ustedes qué opinan? ¿Lo consideran una propuesta útil o sienten vergüenza ajena? ¿Quiere estampar usted  aquí una firmita? Ya le dejo yo mi boli bic. ¿Prefiere el que escribe fino o el que escribe normal?

Creo que voy a intentar a hacer "toquecitos" yo también. Veré qué tengo de redondo en la nevera. Creo que había manzanas, plátanos...¿un melón? MM, por probar que no quede...

Nota: Espero que la concepción de esta sección no me haya generado la enemistad de media población argentina... y un cuarto de la población mundial. De hecho, como siga criticando a todos estos señores, admirados por todos, me temo que no encontraré lugar o rincón donde guarecerme de la crítica salvo quizás entre las dunas del desierto del Gobi. O quizás debería pensar en
construirme un búnker en el sótano.


Nota (se me van ocurriendo sobre la marcha):

El ser humano fue concebido con un potencial incalculable para sentir, para amar, para ejecutar grandes proyectos de bondad. Sólo necesita que alguien le haga recapacitar, que despierte al fin de su sueño infantil, y de una vez por todas recuerde cuáles son los valores esenciales y los ponga en el primer lugar de sus prioridades. Debe aprender a disfrutar compartiendo, estrechando lazos, utilizando su mente prodigiosa para emprender causas constructivas.

Claro que se puede aspirar a lo dicho anteriormente o a "hacer toquecitos con una naranja". O con un balón. Difícil elección a tomar, sí señor. Pues nada, ahí tienes a millones de individuos orgullosos de mantener en un pedestal a sujetos como el descrito y yo aquí discutiendo a veces con mi madre que me ofrenda el sempiterno: "¡no te calientes tanto la cabeza!". No se preocupen, con ella (y con la mayoría de gente)  hablo normalmente de cosas triviales. No vaya a ser que me "descubran". A veces me siento como "Batman" o algún superhéroe similar, un tipo que guarda muchos secretos que no se pueden desvelar. Superhéroe o superfriki, como quieran ustedes calificarlo. En fin, mejor ir de incógnito y pasar desapercibido... hasta que me canse. ¿Y este blog a qué obedece? ¡Pues que me he cansado ya de contemplar, leer y escuchar imbecilidades y barbaridades! ¡No me gusta este patético mundo! Por eso, me presto para intentar cambiarlo ¡Si no lo consigo da igual! ¡Con lo que me estoy riendo! ¡Quiero más ídolos de esos de dos pesetas para patearles el culo! ¡Sí, sí, más! ¡Quiero más! ¡Esmérense más demonios! ¡Más Mouriños y Belenes Esteban por favor! ¡Sí, esmeraos! ¡Yo sé qué podéis! ¡Vended vuestras casas y entregádsela a estos maravillosos personajes! ¡Hasta que llegue un día que algunos de ellos ya se le retribuya con cientos de millones de euros y usted trabajando más horas su sueldo no le dé ni para alimentar a sus hijos!

Nuestra capacidad para amar es ilimitada, tanto como nuestra ignorancia para desplegarla. El ser humano materialista, aquel cuyo corazón tiene dimensiones de una lenteja, se conforma con albergar una sola gota de ese caudal. El día que bebe esa milagrosa gota se olvida todas sus frustraciones y cae fulminado como poseído por una fuerza inconmensurable. Una vez asimilado el golpe certero, despierta para calificar esa sensación como un placer digno de los dioses. Y hablamos de una sola gota...

El ser humano no nace imbécil, no. Se vuelve imbécil imitando a los demás... en especial a sus dioses de referencia.

¿El poder más grande del universo? Querer algo con todas tus fuerzas.


Reflexiones y crítica:


Reflexionen ustedes señores humanos y humanas un momento, échenle un ojo al mundo que tienen ahí fuera y díganme ustedes con su parco o elevado intelecto, con su reducida o gran sensibilidad, si meter una pelota en un hoyo (portería, cesta, etc.) constituye solución ALGUNA a nuestros males y un el prototipo o modelo a seguir para las generaciones venideras. ¿Un ejemplo de qué y para quién? ¿Esa propensión de inculcarnos idioteces a los individuos dotados de cerebro y sentimientos va a continuar hasta el fin de los tiempos o es simplemente un arrebato de locura transitoria? ¿Y no dura este extraño derroche de ostentoso exhibicionismo  “un poco demasiado”? ¿Algún día trataremos, señores y señoras, los temas serios de frente y promocionaremos a quienes presenten soluciones antes que honrar este tipo de pasatiempos? ¿Cuántas crisis, guerras con sus miles de muertos o "efectos colaterales", cuantos individuos malviviendo o frustrados cogiendo turno en la cola del paro, cuántas glaciaciones o millones de años de evolución necesitaremos para por fin madurar, para comprender qué es relevante y qué accesorio, para aprender a conocernos a nosotros mismos? En pocas palabras, ¿cuándo dejaremos aparcadas nuestras actitudes obscenas e infantiles y aprenderemos a ser dignos de pertenecer a la especie más inteligente del planeta?
¿cuántos palos hemos de recibir para que despertemos, para que seamos conscientes de esta verdad poco menos que irrefutable?

Tristeza me produce a mí, que soy un simple informático y no nací precisamente con vocación de escritor, tener que concebir una ensayo crítico de estas características. Ahora, no tengo dudas, de que para poner un poco de orden entre tanto desbarajuste y argumentos de pacotilla has de enfrentarte a un millón de intereses creados.

Vamos a ver, ¿es que no hay una sola persona “ahí fuera” que se le caiga la cara de vergüenza?, ¿acaso no se le podía pagar a los jugadores, artistas y demás un sueldo “razonable” y utilizar esas millonadas en causas más nobles? No, qué va, teníamos que darles un trailer repleto de dinero para que los señoritos se sientan “honrados”, no vaya a ser que un día, insatisfechos y enfadados, les dé por abandonar sus labores y el planeta conmocionado y deprimido entre en un violento estado de shock y acabe desplomándose por semejante pérdida. Claro, ¡no me imagino cómo podría sobrevivir nuestra especie sin el fútbol! ¡Puede sobrevivir con tres mil millones de pobres pero no sin los peloteros! ¡Es de cajón!

Otros con un “adelante” nos conformábamos, ¿saben? ¡Pues ni eso! En fin, a unos se les trata como a dioses, a otros se les somete a una dieta de palos hasta que “aprendan la lección” y se sometan a los mandatos capitalistas. Dios quiera (el materialista no, cualquier otro) que al menos unos pocos mantengan un espíritu crítico y no transijan ante los tejemanejes de esta sabiduría de ficción. Por que esa es otra, luego más de uno se pasea por las calles creyéndose una buena persona, presumiendo de un carácter religioso y bondadoso y ¡afirma creer en algún Dios!, ¡¡¡no me jodas!!! ¡¡¿¿para quéee??!! Mi opinión: mejor léanse un libro de los de la bibliografía de este blog. Seguro que aprenden más con uno de esos libros que con toda esta retahíla de actuaciones de sus ídolos circenses. Si deciden no hacerlo, jamás se darán el cuenta del daño que provocan algunas creencias y actitudes. Pero entiendo, no disponen de cojones tiempo suficiente para semejante lucrativa tarea. No importa, no se preocupen, ya leeré y reflexionaré yo por todos aquellos que se nieguen a hacerlo. Sacaré el tiempo de donde haga falta. Y si tengo que pasarme media vida peleándome con estos ídolos humanos o sobrehumanos con tal de ponerlos en el sitio que les corresponde, no me dolerán prendas. Argumentos y carácter me sobran. Aunque... hasta el momento nadie me ha dado las gracias. Ni siquiera una palmadita en la espalda. Ni un paquete de pipas. Algunos eso, sí me miraban "raro". Seguramente fueron los mismos que reverenciaban al "tío de la naranja".

Apliquen este argumento a todas las prácticas deportivas y otras profesiones “espectaculares” y extraigan sus propias conclusiones.
En mi caso, he tomado una resolución (sarcástica), aunque no definitiva. Tiraré a la basura los sietes ensayos y libros de ciencia comprados recientemente que hablan sobre soberanas estupideces (5), saldré a buscar la fregona, cogeré un huevo duro de la nevera y lo colocaré (solemnemente) en el suelo de la cocina, taladraré una de las baldosas con el fin de abrir un hueco de forma esférica e inauguraré una disciplina férrea diaria de entrenamiento golpeando el huevo dichoso. Así, con el tiempo pasaré a tener grandes posibilidades de  “convertirme en mejor persona y aspirante a vestir la ‘chaqueta verde’ (6)”. No hay que ser muy avispado para entender la ironía.

Notas:

(4)
En realidad la frase original reza: "Nadie duda que Zidane es un jugador tremendo, pero lo que Zidane hace con una pelota, Maradona lo hace con un naranja”. Fue pronunciada por Michel Platini, ex-futbolista francés que en la actualidad preside la UEFA.

(5) Revisen la bibliografía para saber qué considera esta sociedad libros “poco interesantes”. Bueno, siendo más exactos, la sociedad española en general considera la lectura de cualquier libro una actividad poco interesante y dentro de la lista de libros más vendidos sólo en raras ocasiones se cuelan libros como los que componen mi lista bibliográfica. Me alegro, así todo esa información reveladora que contienen será absorbido por el menda. Ustedes lean mejor el "Marca" o el "Hola". Y por supuesto no hagan caso a nadie que les inste a leer sobre ciencia. Ustedes son mayorcitos y por supuesto saben muy bien lo que hacen.

(6)
Los ganadores del Masters de Augusta de Golf reciben como parte del premio la prestigiosa “Chaqueta verde”. La denominan así porque es ejem una chaqueta de color verde. ¿Y no podría ser azul o fúcsia?, preguntarán. Pues no, porque cuando uno piensa en golf, piensa en “verde”, digo yo. ¿O será por el color del dinero quizás?. Tendré que indagar más en esta cuestión.






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