El ídolo está triste

Creado: 1/8/2013 | Modificado: 1/8/2013 997 visitas | Ver todas Añadir comentario



El ídolo está triste
 
El ídolo está triste. Mostrando un rictus afligido y un semblante taciturno aparece ante los medios de comunicación ante la estupefacción generalizada. Se siente frustrado, compungido por algún inescrutable motivo. Quizás es que algún desaprensivo en un acto de furia pasajera le ha rayado la carísima carrocería de su despampanante bólido, un energúmeno se ha saltado la línea de seguridad y, de manera inconcebible, le ha llamado "feo" a la cara, o es que el menú de 500 euros del día anterior en un restaurante de postín le ha producido gases. Nota un molesto cosquilleo en el estómago, parece que no se siente suficientemente apreciado y querido por su otrora magnánimo club, o la causa procede quizás de la desidia de sus nosécuantosmillones de seguidores que ya no le reverencian con el mismo apasionado fervor. Intuimos que su sueldo de siete ceros no colma sus tremendas expectativas. Nadie sabe en realidad la respuesta.  Es un expediente X digno de ser tratado en condiciones restringidas por el señor Jiménez del Oso.

El ídolo está triste. Su vida, aunque parezca mentira, no es la estampa de un protagonista de héroe indomable de película de la Metro. Tiene problemas. Como todo el mundo. Sí, créanlo o no, este "pequeño saltamontes" se muestra como un vulgar mortal, siervo de sí mismo, eso sí, y por mucho que algunos medios se empeñen en describirlo de manera tan grandilocuente como grotesca como un mentolado alienígena con poderes sobrenaturales, en realidad adolece de más defectos que presume de virtudes. Sí, es humano, como tú y como yo, también debe elegir la marca del champú, el color del próximo atrevido tanga o la marca VIP de pantalones vaqueros. Son decisiones duras de tomar no se crean. No todo es sencillo en la vida de un reputado divo.

Curiosamente, a pesar de que pululan por el orbe millones de seres humanos soportando problemas más serios que el del supuesto sujeto (aproximadamente el 99.9....9%), estos, incautos como ellos solos, no dudan en compadecerse de él; así, acuden en masa a rendirle sumisa pleitesía y a levantar con sus miradas comprensivas su decaído ánimo. Sí, es peculiar, común y corriente (e hilarante) en este estrambótico sistema de ricos-gregarios que los pobres y más necesitados muestren constante preocupación por los más ricos y poderosos para que estos (obviamente) se vuelvan todavía más pudientes y omnipotentes (!). Pura "lógica" materialista.

En consecuencia, dentro de este globalizado garito se abren frecuentes debates nacionales (y transnacionales también) sobre el estado psicológico del desconsolado dios balompédico y otros de similar constitución. ¿Qué le pasará al "pobrecito" especulan los "cultivados" periodistas deportivos y de la rosa salsa farandulera? ¿Qué cable se le ha cruzado al princesito de marras? Parece, creo advertir, que gran parte de la sociedad depende en grado sumo de su su bienestar. Lesión, depresión, ansiedad, si se rompe una uña o se tuerce un tobillo se levantan millones de voces de alarma comentando tal "trágico" suceso. Cualquier magulladura que afecte la fisionomía de un ídolo de este tipo causa verdadero revuelo. La gente no parece tener mejoras labores en qué ocupar su tiempo. Entre peloteros y telebasura en España vamos dando ejemplo de nuestro "buen hacer" al mundo entero. Para tales menesteres, los españolitos somos unos auténticos "campeones", sí señor.

La voz de la conciencia materialista (que por cierto empieza a sentir remordimientos) se expresa con claridad meridiana:

Hijo, ¿qué es lo que te ocurre? ¿Cuáles son esos negros pensamientos que rondan por tu privilegiada mollera? ¿Por qué nos muestras esa cara de adolescente amargado? ¿Sientes acaso que la vida es injusta contigo? ¿Te han salido granitos en la carita?

¿No te das cuenta de que hemos hecho todo por ti? ¡Si te hemos cuidado y atendido con esmero y cariño desde la misma infancia! Te hemos ofrecido todos los estímulos, incentivos, la posibilidad de ganar fardos de dinero y el premio gordo del reconocimiento en forma de ovación de parte millones de individuos. Para que tipos como tú puedan desarrollarse hemos construido miles y miles de campos de entrenamiento y centros de alto rendimiento. Eso sin mencionar que los preparadores deportivos crecen debajo de las piedras debido al ingente número de aficionados existentes y a la enorme sabiduría sobre estos temas que posee la mayoría de personas. Incluso en el pueblo más remoto del África te puedes encontrar aspirantes y expertos preparadores de peloteros. Por otra parte, confiamos en la "solidaridad" de cientos de empresas que se esmeran en desarrollar artículos de alta tecnología para brindároslos en bandeja.

Además, proliferan los clubs o peñas, aparte de millones de páginas web que pueblan la red de redes haciéndose eco de vuestras peripecias y, cómo no, múltiples programas de radio y televisivos emiten los principales partidos a todo el orbe y repiten vuestras "geniales", "súperocurrentes y originales" comentarios tras los encuentros día tras día. Algunas de ellos se les tilda con nombres bastante ridículos (¿"punto pelota"?) donde presentadores presumen de una alocada verborrea y de un fanatismo más atroz. ¿Qué más quieres?

Lo hemos hecho por el bien de ídolos espectaculares y "toca-pelotas" como tú. Ciertamente nos ha costado una enormidad porque a veces os mostráis tan absolutamente incompetentes, torpes, despilfarradores e incultos (algunos parece que no hayáis pisado nunca un aula o hayáis abierto un solo libro que no sea de "dibujitos") que el trabajo de tapar vuestras lagunas de personalidad es constante y diario. Afortunadamente, gracias al proceso maquinado de feroz adoctrinamiento del individuo-masa esta labor de encubrimiento se lleva a cabo sin mayores sobresaltos (y un trillón de euros invertidos, eso sí). Hoy en día, incluso el tipo más estúpido, ególatra y lamentable con buen juego de pies podría representar (¿dignificar?) a la especie humana en cualquier competición de juegos interestelares (si los hubiera claro).

En efecto, para tal caso, hemos procedido a aniquilar paulatinamente cualquier atisbo de pensamiento reflexivo más allá de los pequeños ámbitos de especialización, degradado la educación a un mínimo lamentable poco acorde con el avance de la sociedad en este siglo XXI, adoctrinado a gran parte de la población con eslóganes frívolos y patateros, acallado a cualquier elemento discordante que se interponga entre vosotros y la pasión por cualquier tipo de juego infantil; no sólo esto sino que nos hemos empeñado en rellenar sus mentes con decenas de parábolas materialistas e historias de peloteros y tipos de dudoso calado intelectual, tales que no quede resquicio en su cerebro para albergar otras impresionantes proezas de diferentes personajes no relacionados con la industria del espectáculo (y mira que hay unas cuantas). Por si esto no fuera suficiente, hemos suprimido los deseos de emanciparse del ciudadano medio, los hemos anestesiado con tal de impedirles reclamar lo que por lógica merecen salvo que acaben siendo desahuciados, barridos del sistema o literalmente se mueran de hambre. En resumen, hemos porfiado por erosionar los valores humanos fundamentales de manera total y absoluta para elevar otros más "molones" y "divertidos", el fin planeado: sustituir a los primeros, degradarlos y reducirlos a cenizas. Porque es esta la única manera en que vosotros, tú en concreto, puedas reinar. No hay otra.

A todo disidente  lo hemos acallado y amordazado; hemos publicitado por todo tipo de medios y maneras este peculiar estilo de vida, hemos trabajado duramente para repartir los recursos de la manera menos equitativa posible con el fin de que tipos como tú se enriquezcan y en consecuencia consigan el "beneplácito de la afición" y le encumbren como a una especie de ente sobrenatural. Te hemos protegido de tal modo que en el caso hipotético de que se hundiera la sociedad en una violenta crisis (!) tus honorarios permanecerán intactos (e incluso incrementados) y tus seguidores seguirán besándote los pies, aun a pesar de que cada día se vean más empobrecidos. Así son ellos de atontados simpáticos y "benevolentes". Gracias, no lo olvides, a nuestra impresionante y constantes tareas de deseducación masiva.

Obrando de este modo, vosotros podréis campar a vuestras anchas y presumir de manera grandilocuente de vuestras sobrehumanas virtudes, aun a pesar de presentar un discurso vacío y trivial y defender unos controvertidos valores. ¿No es maravilloso? Este sublime gobierno de masas, liderado por unos pocos, resulta enormemente efectivo para beneficiar a las minorías y obstaculizar la posible fortuna de unos muchos. Ni la riqueza ni los elogios deben repartirse de manera ecuánime. ¡No es de recibo!

Así que no sufras por ello, no tienes nada de qué preocuparte, si escuchas críticas dirigidas hacia tu persona estas serán aplacadas y reducidas de forma inmediata. El osado crítico será ajusticiado de manera fulminante por los medios a cargo del poder y también por las enfurruñadas masas. Nadie pues osará poner en duda tu hegemonía a riesgo de ser señalado como el dedo como un "loco peligroso para la estabilidad del sistema". Un sistema que por cierto, hace aguas por todas partes y apenas nadie tiene la menor idea de cómo recomponer sus pedazos. En efecto, la gente siempre está ocupada en cosas más "importantes", y los "sabios filósofos" contemporáneos se pasan el día charlando y debatiendo acerca de una ciencia tan incierta como la economía. La cuestión es tener entretenido al "respetable público" y haciéndoles creer que los problemas se van a resolver. Pobres incautos.

Ya te puedes permitir todos los caprichos, abandonar todo atisbo de discurso inteligente, rascarte los huevos o pasarte las horas aporreando el mando de la wii o la playstation mientras otros, en modo alguno tan considerados se estrujan el cerebro para resolver problemas locales o mundiales...algunos incluso apostándose el pellejo, su integridad física en el intento. Como premio por su denodado y mal pagado esfuerzo, serán relegados al banquillo de reservas de la popularidad, nunca serán tan respetados, ni bienpagados. En muchos casos, ni siquiera conocidos, más bien denigrados o "bienjodidos". ¿No es esto suficiente, hijo mío? ¡Hemos trabajado muy duro para levantar y mantener esta sofisticada mentalidad, esta sociedad tan "evolucionada"! ¡Han sido duros años de adoctrinamiento mundial, de homogeneizar millones y millones de cerebros con eslóganes todo lo idiotas que han podido concebir las mentes más privilegiadas del planeta! Ni Goebbels, el ministro de propaganda nazi, en el más erótico de sus sueños podría concebir un escenario semejante. ¡Estamos realizando un impresionante trabajo! ¡Nunca descansamos!

En tu caso, puedes activarte de cuando en cuando en "modo solidario" y acudir en tus ratos libres a algún cercano hospital donde los niños "previamente adoctrinados" se extasiarán de compartir tu presencia; o quizás subirte al lujoso autobús del equipo sin haberte quitado las legañas después de disfrutar de tu sueño reparador de 12 horas para disputar otro encuentro benéfico en pos de alguna causa humanitaria. Una causa por la cual nunca te has interesado (estabas demasiado ocupado "tocándote las pelotas"). Pero qué importa, tú con aparecer por allí "vas que chutas", valga la expresión. Y como la imagen exterior (jamás la interior) es lo que cuenta debido a la inversión del sistema de valores, ONGs y otras instituciones vendrán a reclamarte para que ofrezcas su rostro como reclamo publicitario y así disfrutando de esos gloriosos y prestados momentos puedas compartir y defender sus valores... aunque no sepas ni siquiera describir qué es eso de "los valores", o componer una redacción de cien palabras sobre el problema que defiende la ONG en cuestión. No importa, mientras tu careto salga en la foto, eso es lo que cuenta. Todo el mundo dentro de la secta materialista creerá que eres una gran persona. Ahora, si a alguien se le ocurriera autoproclamarse "gran pelotero" por haber dedicado cuarenta ratos a hacer cabriolas con un trapo de caucho de forma esférica sería tachado de loco. El hazmerreír más "Trending topic" del universo.

Confeccionado este extraño menú, se te otorgará todos los privilegios: presencia en radios, entrevistas (a cada cual más tonta) en teles con presentadores esmerándose en formular preguntas infantiloides. Se os hará entrega de dinero, reconocimiento, calles en vuestro pueblo o estadios idolatrando vuestro nombre. Eso aparte de los millones procedentes de sueldos y cánones publicitarios. Y ahora incluso, podréis aspirar a la obtención de títulos nobiliarios (léase "Marqués" del Bosque). Más todavía, diplomas "honoris causa" de algunas de las más prestigiosas universidades o premios Príncipe de Asturias. En breve quizás, el Nobel de la Paz por los servicios prestados a la comunidad humana. ¿Hay algo más que se pueda hacer para que encontréis la felicidad absoluta, el nirvana, la iluminación?

Sin embargo, a pesar de haber desvirtuado cualquier tipo de cualidad no inscrita en los cánones de la industria del entertainment o la venta de trastos, ¿aún te sientes tan triste como para externarlizarlo de forma pública? ¿No te alegró la adquisición de tu enésimo coche o tu nueva conquista sexual, esa hermosa mujer a la que todos admiran y a la que, por cierto, nadie ha oído apenas hablar ("¡ni falta que hace con lo buena que está!"? ¿Que te cataloguen como héroe de epopeya, quizás como el Increíble Hulk o una especie de supermán moderno? Te hemos regalado miles calificativos para adornar tu ya de por sí descomunal ego. Incluso hemos acuñado nuevos "palabros" para honrarte, para elevarte sobre las masas mediocres. Por si fuera poco, las escasas arengas a tus infantiles maneras quedan difuminadas si metes un gol (canasta, etc) en el partido siguiente.

El pobre y sumiso ciudadano-medio ya viene a entregarte lo poco que tiene para que tú te vuelvas aún más pudiente (!!). ¡Sí, ellos se esmeran día tras día! Son poco menos que los buenos samaritanos. ¡Se degradan a sí mismos sólo para elevarte a ti un poco más! Se "suicidan" periódicamente contemplando absortos tus peripecias con el fin de compartir tus triunfos "excelsos" al tiempo que dejan de lado su insignificancia, o quizás lo hacen para acallar sus voces internas, el run-run en sus cabezas, para olvidar por unos momentos todos sus problemas, que son variopintos! ¡Y siguen y siguen sólo para saborear un misero pedazo de gloria que les dure al menos hasta el día siguiente! ¡Y luego vuelven para refrendar este kakfianno ciclo de sumisión! ¡E incluso todos aquellos que se esfuerzan por advertirles de la ingenuidad de defender y repetir semejantes hábitos, la toman con ellos y se los quitan de encima por que "les calientan la cabeza"!

Mientras, otros "pensadores" no tienen siquiera derechos a expresarse. Y de hacerlo, lo harán en círculos reducidos (más incluso que aquellos donde el ex-presidente Aznar se expresa en lengua catalana). Precisamente porque ese pensamiento crítico regenerador está siendo erradicado, abducido, abortado, aniquilado, devastado, arrasado de la faz del planeta.  Al tiempo, podemos contemplar cómo algunos niños, avezados peloteros, ya disponen de representantes debido a su nivel "profesional" a la temprana edad de 12 años. Algunos clubes de alto postín incluso los fichan mucho antes de alcanzar esa edad, ¡créanselo!

En la otra España, la España "terrenal", la España "real", los ingenieros, los licenciados o gente con variados estudios (o sin ellos) se marchan de España hacia otros lugares esperanzados en encontrar oportunidades laborales de futuro, los emigrantes se vuelven a sus países de origen, los sueldos se han reducido de manera considerable, muchos empleados ganan una miseria, otros millones se encuentran en la cola del paro. La brecha entre ricos y pobres se acrecienta de manera alarmante, gracias entre otros motivos a la codicia de los ricos, pero también a la desidia y la ignorancia de los pobres (que son absoluta mayoría). No importa, tú apenas sufrirás por ello, puedes quedarte levitando en tu torre de marfil satisfaciendo tus múltiplos caprichos, día sí día también. Te lo has ganado. Bancos, políticos u otros ricos menos glamourosos cargarán con todas las culpas. Incluso se exigirán la bajada de sueldo de políticos. No obstante, no habrá manifestación alguna para reducir tu "bien merecida" nómina. Aunque sea doscientas veces superior al de todo un presidente del gobierno. Te lo mereces: eres un ser superior al resto de los mortales. Un ídolo nunca tiene culpa de nada.

En los "submundos" intelectuales y espirituales, otros adultos (y también niños) más inteligentes y con diferentes y múltiples destrezas más útiles para mejorar el estado de cosas se ven desterrados de la faz de este universo de ficción. Incluso reprendido por no acatar las normas.  No, no te preocupes, no hará falta darles con un palo en la cabeza a estos últimos. El entorno hará su papel coaccionándolos hasta lograr "enderezarlos". Por cada uno que intente pensar por sí mismo, un millón habrá sido moldeado para repetir los mismos eslóganes y defender los mismos ridículos valores... ¿No te llena de gozo lo que te estoy relatando?

Quizás en un futuro ya nadie pretenda siquiera hojear las páginas de un libro de ciencia o moderna psicología y la historia de la humanidad se parezca al pasaje final del libro de H.G Wells, en una sociedad futura (léanlo y sabrán de lo que hablo). Un ecosistema de animales subhumanos donde el Conocimiento Universal adquirido a lo largo de los siglos se ha reducido a una vulgar octavilla regada por cuatro líneas básicas, y el Gran Amor no es más que un tema pasajero y temporal. Reina la liviandad y los dirigentes unas criaturas horrendas llamadas Morlocks que se nutrirán de nosotros. ¡Y no preguntes! El lema reinante aclarará las posturas: "¡Las cosas son así y no se pueden cambiar!". En esa  postmoderna civilización nada se podrá hacer para modificar el "sistema de valores" ya que los políticos y las empresas, que se supone son las que rigen los destino del mundo, habrán desaparecido. Tampoco esperen encontrar seres medianamente inteligentes del que extraer un atisbo de sabiduría. Idiotas profundos, los habitantes se dejarán deglutir sin apenas presentar resistencia. El colmo de la estupidez. Razonar con ellos será una tarea similar a argumentar con una ameba. Aún nos queda un largo camino por recorrer para recrear esa "idílica" sociedad, donde nadie es capaz de generar un pensamiento creativo, pero vamos acercándonos a pasos agigantados.

Hay quien dice que con tales actitudes algún día esto va a explotar. Que si no fuera por la nula personalidad y la catastrófica instrucción que recibe un ciudadano materialista común este patético escenario jamás podría darse. Pero me temo que este dique de contención que frena y previene cualquier pensamiento contrario y disconforme con las reglas imperantes presenta cada vez más y más grietas. En resumen, a este régimen cocido y sazonado por el dios dinero se le ven cada día más las vergüenzas. Y cuanto más evidente queda el fracaso absoluto del sistema más hay que emplear los medios de comunicación para tranquilizar a las masas, para convencerlas de que no se las está engañando de cientos de burdas maneras. "No, no se os está pisoteando: esto es lo que cabría esperar dentro un sistema económico capitalista liberal. Y si no os gusta, os aguantáis."

Puestos en situación, me resulta extraño que todavía tengas la desfachatez de externalizar tu tristeza. ¿Qué más podemos hacer por ti? ¿Arrancarles lo poco que les queda de sentido común a los ciudadanos? ¿pedirles que renuncien a una comida diaria para disponer de liquidez suficiente para adquirir entradas del partido semanal? ¡Pero si incluso periodistas, políticos y gente intelectual se ha unido al circo! ¡Los tenemos a todos conchabados! ¡Es el Gran Hermano a escala global!

Y ahora me pregunto, ¿y si hubiéramos alcanzado el punto límite?, ¿no sería preferible no tensar más la cuerda y callarte tus desavenencias... no vaya a ser que alguien se ponga a reflexionar más de dos segundos seguidos (cosa complicada), se descubra el pastel y la estructura de este enorme conglomerado de edificios construido con frágiles cimientos se derrumbe sobre sí mismo?

¿Qué más podemos hacer por ti?  ¿Degradar más la educación es casi imposible? ¿Amaestrar en mayor medida a la población para que se vuelva todavía más atolondrada, obediente y sumisa? Semeja un reto inabordable, aunque ahí tenemos el ejemplo de Corea del Norte. ¿Quizás deberíamos seguir y clonar ese "maravilloso" paradigma? ¿Qué nuevas medidas podemos tomar? Sinceramente no sé qué más podemos hacer, creo que hemos "alcanzado el summum" adormilando millones de almas y dirigiendo sus aspiraciones a cuatro relevantes ideas: ganar dinero, ponerse guapo, follar, divertirse y comprar y más comprar). Con el tiempo no quedará nada más que superficialidad, nihilismo, hedonismo, "porqueyolovalguismo", frivolidad y triunfos intrascendentes  en un mundo conceptuado de forma artificial, en un mundo pseudohumano (ej: "¡Queremos ganar la décima!", "¡Nuestro obsesión es el anillo (de la NBA)!", "Somos una gran empresa, nuestra lema de vida y más genuina aspiración consiste en vender más hamburguesas que nadie").

No sé qué más podemos hacer. No sufras: seguiremos invirtiendo toneladas de euros para defender e incluso intensificar el magnetismo de ese "maravilloso" sistema.... para que todos se sientan atraídos de forma inapelable hacia los "valores" que defendemos. Es justo y necesario.

Así que mejor haznos, hazme, hazte un favor, cállate de una puta vez, disimula, deja de berrear como un niño malcriado y llorón. quéjate en la intimidad, no tenses la cuerda, no sea que alguna señal de vida inteligente aparezca entre la muchedumbre y acaben señalándote a ti con el dedo y te obliguen a devolver los millones ganados y te castiguen a desplazarte en un Opel corsa de segunda mano con tapacubos y a comprar productos de Hacendado y beber agua embotellada del Carrefour durante los próximos 20 años. No lo soportarías. Y si tú caes, pondremos a otro en tu lugar, no lo dudes, no nos dolerán prendas. No eres más que un títere. Un títere absolutamente prescindible.

Tu misión es obedecer, no tratar ningún tema de relevancia en absoluto,  y recuerda que no te conviene que la situación revierta, ni alertar a una sola persona de tal escándalo de proporciones bíblicas. Obviamente cuanto más tontos, ignorantes y amanerados los seguidores con más honorarios serás retribuido.


Comentarios.

Si el hecho de perseguir una paz duradera, erradicar el hambre en el mundo o resolver conflictos locales o globales fueran asuntos tan relevantes para el ciudadano común como como "ganar la décima", cualquier mundial en eventos deportivos, trofeos diversos como el Roland Garrós o medallas olímpicas, volverse popular apareciendo en cualquier cutre-programa o acumular una gran fortuna vendiendo trastos y artilugios, es decir la "décima" parte de relevante que satisfacer cualquier necesidad espontánea que permita solazarnos de forma rápida y puntual como infantes maleducado que somos (que lo somos) ya habríamos resuelto la mayoría de los grandes conflictos de este planeta... veinticuatro veces. Pero no, desafortunadamente, ni la paz, ni la solidaridad, ni la reflexión crítica, ni la ecuanimidad, ni la empatía ni el amor por el prójimo que se aleje más de diez metros de su radio de influencia, ni el conocimiento de nuestra historia o nuestra psicología íntima (llámese "conócete a ti mismo") son temas que le preocupen demasiado a este ser humano concebido para actuar como un tipo egoísta, individualista y profundamente deshumanizado. No, el materialista de pro, no simpatiza con semejantes "extrañas doctrinas". Y no le hables mucho de "eso" no sea que te señale como un "tipo raro".

Eso sí, para acumular trastos y compartir y celebrar victorias intrascendentes o idolatrar a tipos como aquellos retratados por la prensa rosa o deportiva se les puede considerar como auténticos y expertos conferenciantes. Demuestran una enorme e indudable sabiduría. En múltiples casos (y yo no los definiría como extremos), gritan, se afligen, se deprimen, se extasían y mueren por tales causas. Literalmente.

En un futuro cercano cuando se afiance todavía más la brecha entre ricos y pobres y cualquier ingeniero o licenciado se le obligue, al menos en principio, a pagar por el "privilegio" de tener un trabajo (y así "vas cogiendo experiencia"), quizás ese día estos, salvadores de la patria, iconos mundiales, increíbles hulks o flipantes personajes ya ganen cientos de millones, rijan los destinos del mundo con sus motivadores discursos ("bueno sí, claro, lo importante es el equipo"), al tiempo que se haya degradado la civilización de manera irreversible y ya no quede opción de enmendar los desastres. Para ese día quizás entonces la gente en tropel se pregunte "por qué, por qué, por qué ha ocurrido esto"... y salga corriendo a manifestarse en las calles con alguna pancarta buscando el culpable de turno que por supuesto nunca será su imagen en el espejo.

Seguimos comportándonos igual esperando que los políticos nos saquen las castañas del fuego y vociferando contra los ricos al tiempo que defendemos nuestra postura:"¡La culpa es de todos los demás menos mía, yo no he hecho nada malo!". ¿Acaso has hecho algo bueno?

Final

Es lo que tiene dar importancia a cosas que no la tienen y olvidar en el baúl del olvido los valores más fundamentales que definen al ser humano superior. Podría decir que no somos más burros porque no nos entrenamos. Pero, seamos serios y exactos, la anterior es una afirmación falaz, en realidad, nuestra disciplina de entrenamientos redunda en un esfuerzo diario y constante en reverenciar a los mismos cuatro tipos y denostar a gente de mayor rango intelectual, de mayor nobleza espiritual. El resultado es claro: este espejismo de lo que debería constituir una sociedad civilizada propia del siglo  XXI. Nos la hemos merecido. Ya lo creo que sí.

Si sólo con el 10% de tiempo que perdemos reflexionando sobre temas banales lo dedicáramos a fortalecernos, a debatir sobre temas de actualidad acuciante (y no sólo del incremento del paro) o a levantar líderes que demuestren integridad, sabiduría, valentía para hablar con franqueza de los problemas que nos asolan, actuar en consecuencia y convencer al pueblo de las prioridades de un ciudadano, otro gallo nos cantaría. Y al final la culpa de las crisis puntuales (o globales) no se le podría achacar únicamente a la codicia de los grandes bancos o a la ineptitud de los dirigentes políticos. No se lo permitiríamos. La culpa es única y exclusivamente nuestra... a menos que no pintemos nada, que no queramos saber ni enterarnos de nada y no queramos hacernos cargo de ninguna responsabilidad que no nos ataña de manera directa. Si es así el caso, perdemos nuestro derecho a reclamar justicia. La justicia, recuérdelo, la edificamos entre todos, con nuestras creencias, actitudes y comportamientos.

Deseamos todos los privilegios pero desechamos cualquier responsabilidad cívica. No es cosa nuestra. El resultado final es obvio: un recorte de derechos y una existencia más precaria. Injusto pero previsible atendiendo al pensamiento subyacente en un régimen de capitalismo liberal.

Una de las razones de este descalabro y de toda la retahíla de efectos secundarios nocivos que tenemos que soportar es permitir que nos reinen ídolos y dirigentes amanerados, ignorantes, ridículos. Muchos de ellos se pasan el día retozando mientras todo se vuelve negro allá fuera. ¿A quién regalamos nuestro tiempo y atención? ¿A quién entregamos nuestro dinero?

Desgraciadamente, no fuimos concebido para desempeñarnos para tareas heroicas, sino que fuimos minuciosamente programados para defender al rico, para someternos a los poderes fácticos, para recluirnos en un minúsculo cubículo reclinados en una tumbona saboreando los triunfos de otros, tipos que, lo crean o no, en muchos aspectos no son mejores que nosotros. Así somos. Sí, no somos más que un producto industrial moldeado y concebido por la gran maquinaria para actuar como un simple engranaje, peones sin voz ni voto, sin criterio propio, a merced de las circunstancias y atendiendo las voces de los "seres superiores". Peones que no conocen lo que significa la Libertad, el Amor, la Razón o la Compasión. Con mayúsculas. Vivimos alimentándonos de sus restos, de sus migajas.

Frases típicas del ciudadano medio: "¡A mí que me importa si es listo o un burro, es machista, engaña a su pareja, bebe más de la cuenta o va a 200 con el coche, mientras meta goles (o canastas)! ¡Es mi ídolo!".

¡Deberían ser los ricos quienes trabajen por nuestro bienestar y nuestro éxito, no al revés! ¡Aquellos que nos vuelven más fuertes, que nos otorgan recursos, que nos ayudan a afrontar los retos de la vida con las herramientas adecuadas, que nos hablan a la cara sin tapujos deberían ser catalogados como los verdaderos modelos, auténticos líderes de nuestro tiempo! Aquellos que llevarían en volandas a cada persona hacia nuevas cotas de superación, hacia logros superiores, hacia la meta del ser humano autorrealizado.

Mientras, el sistema capitalista hace aguas por todas partes, el medio ambiente se resiente y los problemas ambientales crecen, los valores se invierten, el estado de prosperidad se deteriora, derechos logrados después de cientos de años de lucha se ponen entredicho,  nadie sabe cómo resolver tantos conflictos y desavenencias, todos se miran unos a otros... y ese ídolo, que parece ajeno a todo lo que le rodea, que supuestamente debería estallar de felicidad por todos los privilegios que se les otorga, se muestra triste. 

Otros simplemente no se muestran, siguen pateando grandes discursos y reducir la verdad del amor y la libertad a un juego de pelotas o a un espectáculo accesible en "todas sus pantallas".

Esto no está ocurriendo, lo estoy soñando. Siento absoluta vergüenza por lo que veo. Así que no me queda otro remedio que  intentar cambiarlo.

Como idolatradores ciertamente nos hemos superado. Dos mil años de evolución desde el año cero han servido de bien poco: seguimos arrodillándonos para reverenciar a contemporáneos vellocinos de oro. La única diferencia con aquellos relatados por los mensajeros de la "prehistoria" radica en que las dimensiones de los nuevos supermodelos sociales alcanzan un carácter global, planetario. Abrazan todo el orbe.  No tenemos parangón si nos comparamos con cualquier otra época de la historia de la humanidad. Y seguimos creciendo, porfiando por generar nuevos y deslumbrantes modelos, nuevos Justin Bieber, Ronaldos o Lady Gaga, porfiando por engendrar nuevos peloteros de alto nivel arrasando en el proceso todo atisbo de pensamiento crítico que se oponga a los cánones establecidos, toda idea regeneradora a su paso. ¿Cuál es, me pregunto, el futuro que nos espera con esta forma de pensar, con estos iconos, con estos emblemas?

La Razón ha sido desvencijada, enmudecida, el Amor reducido a cenizas, el Hombre, la Mujer Desterrados de la Faz de la Tierra sustituidos por frívolos sucedáneos sin corazón, sin alma.
Bienvenidos a la sociedad del espectáculo. Pasen, vean... ¡y gástense su dinero!

Si alguna inteligencia superior en algún planeta lejano contemplara nuestras irracionales y masoquistas actitudes apuesto a que se estaría mofando de nosotros. Somos una humanidad de risa, con unos ídolos de risa, y unos mandatarios esperpénticos.

Cualquier informático, entre los que me incluyo, viendo la enorme lista de "errores de programación" que presenta nuestro Sistema Operativo abogaría por resetear el sistema y reprogramarlo de nuevo.

Este monumental engaño no puede durar más tiempo. Necesitamos un cambio de paradigma ya.



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