Crítica a los ídolos contemporáneos. Resumen. Parte VI

Creado: 3/7/2012 | Modificado: 2/7/2012 1340 visitas | Ver todas Añadir comentario


150 puntos contra los ídolos contemporáneos


Resumen del Anti-ídolo

Después de reflexionar sobre los anteriores secciones podemos concluir de manera resumida con los siguientes puntos:

Esquema:

• Héroes por el enfrentamiento social
Los héroes por enfrentamiento social constituyen ese grupo de individuos que porfían por encontrar las fallas del sistema y los cataclismos en los que derivan la aplicaciones de políticas irracionales y se esmeran en aportar soluciones factibles y regeneradoras. Hablamos de “enfrentamiento social” porque su tarea implica enfrentarse a los orígenes de los problemas, en suma, “al mal en el mundo”. etc. Son investigadores, pensadores, científicos, políticos, periodistas, activistas, los que, teóricamente al menos, podrían cambiar el rumbo de la sociedad. Es quizás por ese motivo que a la mayoría de ellos se les relega al banquillo. Es más, muchos de ellos tienen que sortear cientos de obstáculos para alcanzar el clímax de un razonamiento sin interferencias. Algunos desafortunadamente “mueren” en el intento debido a la falta de estímulos y a las oleadas de tóxicas corrientes que les anegan. Recuerden, un cuerdo en un mundo de locos es considerado el más loco de todos, y en este mundo de nimias concepciones resulta prácticamente imposible desgajarse de todo ese lodo oscurantista sin revolverse contra el alud de informaciones sesgada que eyecta la parafernalia mediática. Avanzar con un viento huracanado de frente es ciertamente difícil. Avanzar cuando una fuerte corriente te impulsa es ciertamente sencillo. No les sorprenda que me descojone ría cuando afirman que alcanzar la cima en un deporte como el fútbol constituye una hazaña. Hay logros mucho más difíciles. Sé muy bien lo que digo, conozco perfectamente ambos mundos.

• Héroes por la solidaridad.
Los ídolos en absoluto alcanzaron su posición de tronío por hacer gala de comportamientos más solidarios que la media de ciudadanos, de hecho podrían no destinar ni un solo euro a causas benéficas, no tienen obligación alguna de esforzarse en semejante labor. Dada tal contingencia, ¿acaso su popularidad se vería menoscabada? Ni mucho menos. La solidaridad no es una etiqueta identificativa que se tenga en cuenta para reconocer o encumbrar a cualquier aspirante a figura destacada, más bien accesorio. Moción desestimada por irrelevante.

• Héroes por la solidaridad (2).
Tampoco destacan por su generosidad o altruismo salvo en momentos puntuales (spots, viajes relámpago a países pobres, eventos sociales, partidos benéficos, etc.) y teniendo en cuenta del gran poder e influencia del que disponen no es esta cualidad digna de aplauso, mas bien habría que exigirles mucho más en este aspecto.

• Héroes por la solidaridad (3).
Si se diera el caso anterior, probablemente la cantidad entregada a obras benéficas fuera una mínima parte del sueldo obtenido, lo cual no amenazaría en modo alguno su boyante economía. Quizás si usted entregara 100 euros a cualquier causa realizaría un sacrificio mayor. Apúntese otro tanto a su favor. Y ni mucho menos esa aportación se vería sustentada por una comprensión de los problemas subyacentes a dicha causa. Su cultura al respecto tiende a ser escasa o nula. En pocas palabras, que quizás aporte para una causa determinada pero dudo que se muestre competente para ilustrarnos con una simple definición o con una lista de síntomas que genera tal enfermedad o trastorno. Nadie le exige tales "quebraderos de cabeza".

• Héroes por la solidaridad (4).
Continuando con puntos anteriores, se puede considerar a un ídolo como "solidario" por el mero hecho de mostrar su “cara bonita” en un evento relacionado, mientras que otras, personas de cualquier condición o estirpe, que han bregando durante años superando grandes dificultades (e incluso poniendo su integridad en riesgo) a veces ni se les invita y ni mucho menos se les menciona ya que lo atrae a las masas es la representación de una sugerente imagen no la verdad. La imagen seduce, la verdad irrita (aunque la imagen subyuga y la verdad libera). Por tanto, postularse como solidarios no les cuesta mucho trabajo, tienen las puertas abiertas de par en par. Más aún cuando millones de personas han sido "entrenados" para aplaudir sus actuaciones independientemente de su idiosincrasia, creencias o deontología moral. Resumiendo: una imagen cautivadora constituye la reina del marketing en este mundo. Así, nuestros héroes logran matar dos pájaros de un tiro: se se les bendice con el apelativo de grandes personas y además reciben la etiqueta de solidarios. Por el contrario, los verdaderos, los auténticos solidarios y grandes personas, despojados de recursos, acabarán recluidos en pequeños círculos y, aún así, llevarán a cabo una labor inestimable. Es obvio, si crearán escuela destruirían este capitalismo de ficción. Por tanto deben ser reemplazados por los "solidarios de mentira". Menuda tomadura de pelo.

• Héroes por la solidaridad (5).
El esfuerzo realizado por demostrarse como solidarios o aportando a causas sociales puede ser tanto como dejarse ver en un evento benéfico, aportar una milésima parte de su sueldo o participar en algún partido para recaudar dinero para alguna causa. ¿Se imaginan que se les pidieran los mismos galones que aquellos demostrados para alcanzar el trono en su disciplina artística o deportiva? No me los imagino preparándose duramente durante más de 15 años (con el añadido de la competencia de millones de motivados aspirantes) para alcanzar ese objetivo. Dado tal escenario ni siquiera década y media de brega constante les aseguraría, ¡ni mucho menos!, un puesto de privilegio. ¿Ustedes creen que se presentaría alguno como voluntario? Saldrían pitando. Mejor ir al pueblo cercano a echar un partidito y repartir abrazos y autógrafos. Dicha tarea resulta más agradable y mucho menos trabajosa. ¿Se imaginan a un ídolo del basket cuyo currículum revele que sólo ha participado en 10 ó 20 partidos? No participaría ni como reserva en la última liga regional. Y si tuviera la osadía de compararse con el mejor en esta disciplina todo el mundo se reiría de él. Sin embargo sí se acepta a un ídolo como solidario (o "ejemplo para la humanidad") por haber dedicado cuatro ratos o dado una mínima parte de sus posesiones, obtenidas por cierto por cauces absolutamente divergentes,  a alguna causa. Menuda idiotez. Desde ese punto de vista, podrían contratarme a mí como figura representativa de la ACB. Total, yo jugué diez o quince partidos de baloncesto cuando era niño o adolescente. ¡Más que suficiente!

• Héroes por la solidaridad (6).
Al final el efecto es siempre negativo puesto que, aunque el ídolo se muestre como un tipo solidario, eso sólo permitirá que su estatus se eleve y atraiga a más personas hacia la profesión que defiende. Acumula pues más méritos para ser admirado. Sin embargo los verdaderos solidarios, aquellos que luchan por causas humanitarias se ven de nuevo relegados a un segundo plano. Ninguneados mas bien. Así, si hablamos de un jugador de basket, sus seguidores hallarán todavía más si cabe motivos para imitarlo. Resumiendo: les damos todos los privilegios a unos cuantos bufones y a los verdaderos aspirantes a "grandes personas"… no les damos ni las gracias. Por supuesto, toda la parafernalia mediática le servirá de respaldo. Medios que no dudarán en manipular o denigrar a Pensadores o Rebeldes  (sí, con mayúsculas) para que se sometan a las "bondades" del sistema. Ante tal coyuntura, preferimos “meternos en un armario” y así poder reflexionar con claridad y sin injerencias. A nosotros no nos duelen prendas en derribar a todo ídolo, dios divino o humano, a base de esgrimir argumentos sólidos y poderosos.  Pensar (con mayúsculas, no como especialista) hoy en día es un acto de rebeldía y desobediencia civil. Le invito a sublevarse conmigo.

• Héroes por la solidaridad (7).
¿Y todo esto cómo es posible? La respuesta es simple, la industria del espectáculo es mucho más importante y poderosa que aquella que defiende la solidaridad y los derechos humanos más fundamentales o se relaciona con la investigación científica o el fomento de la cultura no recreativa. La primera juega en "división de honor" y sus componentes reciben sueldos y acogidas millonarias, la segunda juega en regional, en campos de tierra, con recursos mucho más escasos. Por si fuera poco el árbitro de la contienda y el público han sido educados cuidadosamente para beneficiar a la primera. No existe el juego democrático: la victoria está escrita de antemano. En resumidas cuentas, los adalides de las primeras tienen carta blanca para representar a las segundas. La suposición inversa es inviable y además resulta estúpida e inaudita.  ¿Alguien consideraría a Noam Chomsky o Jose Antonio Marina un candidato idóneo para representar a la liga de fútbol? ¡Suena ridículo! Sin embargo, un deportista o artista reconocido sin duda podría posar como imagen representativa de algún evento solidario. Que haya hecho méritos o no, da exactamente lo mismo. "Tú sal ahí, sonríe y léete los dos párrafos de este folio y no hace falta que hagas nada más.". Por cierto, en España (y más que probablemente en el resto de países desarrollados), la mayoría de gente es incapaz de pronunciar el nombre de cuatro reputados científicos, ahora, pregúntenles a la gente sobre cantantes, deportistas, etc. Apuesto a que emitirán de carrerilla cientos de nombres.

• Héroes por la solidaridad (8).
Al final, las consecuencias del "esfuerzo" del ídolo solidario resulta mas bien escaso cuando no fraudulento. La razón es sencilla, puesto que la mentalidad reinante beneficia el consumo de eventos "espectaculares", el dinero "invertido" en causas solidarias tarde o temprano volverá a manos de la industria benefactora. El tinglado como pueden imaginar fue pergeñado para favorecer a corto o largo plazo al más rico. Nuestra sociedad es como un enorme casino: se nos educa para jugar a las máquinas tragaperras, los mayores jugadores crean escuela, ofrecen sus migajas a causas solidarias, pero como el mundo está globalizado, la mentalidad reinante afecta (o afectará) cada día a más individuos, lo cual implica que el día de mañana el número de  ciudadanos-jugadores aumentará. La moraleja es obvia: el dinero finalmente será devuelto a la empresa que parece "cuidar" de todos nosotros: el casino. Y, al igual, que ocurre nuestros queridos benefactores, quedará retratada como solidaria. Y, por supuesto, no se escuchará a nadie levantar la voz en forma de protesta. Al haber sido adiestrados como ciudadanos-jugadores, no contemplarán otra perspectiva ajena a esos principios.  Háganme un favor, cuando contemplen a alguno de estos intento-de-tipos-solidarios, pídanles que les enseñen el currículum.

• Héroes y reflejo social.
Los dioses que nos alumbran y a los que veneramos dicen mucho sobre quiénes somos, son el reflejo de nuestra idiosincrasia. Les invito a recapacitar sobre las actitudes y creencias de aquellos a quienes admiran, examinen cuáles son los valores que defienden. Más les vale hacerlo, pues a partir de la comprensión de estas premisas y la toma de decisiones subsiguiente se constituirá la base moral de la sociedad futura. Un tipo íntegro, bien educado, polifacético y con amplitud de miras debería tener como referencia a cientos de individuos (no sólo uno o varios) y no será con toda probabilidad un tipo pegado a un balón, un cantante adscrito al consumo de estupefacientes o a una "supermujer" de la cual sólo reconoce sus curvas a quien profese su mayor admiración. “Dime a quién admiras y te diré quién eres”. Recuerden esta frase "Todo lo que germinará en este mundo con profusión será aquello por lo que sintamos devoción". Piénselo detenidamente, ¿por qué siente devoción usted?

• Héroes de la industria del espectáculo.
Nuestros camaradas predilectos son engendrados y alimentados por los mismos sistemas que detestan el cambio y se defienden a sí mismas promocionando la hegemonía del culto al entretenimiento. Con ellos el mundo difícilmente puede evolucionar por los mismos cauces y derroteros: frivolidad, consumo irresponsable, decadencia de valores, y un largo etcétera. Podemos apuntarles, en parte, como grandes responsables de esta sociedad hedonista, ignorante, vanidosa, insolidaria e infantil.

• Héroes de la industria del espectáculo (2)
Esta mentalidad  de tintes sectarios resulta monstruosamente efectiva ya que se vale de millones de medios (y a tiempo-completo además) para imponen sus cánticos pseudorreligiosos propiciando una "homogeneización de cerebros". De hecho hoy día, gracias al incesante aluvión mediático y al proceso de globalización que empapa todo el planeta, es posible “engañar a todos todo el tiempo”. Una de las consecuencias directas de tal monstruoso "logro"  es la destrucción del pensamiento razonado y crítico. En consecuencia, cada vez quedan menos pensadores y la finalidad de los mass-media pasa por sobornarlos a todos hasta que los manipuladores de objetos (empresarios), los peloteros o toca-pelotas (deportistas) y mujeres y hombres-objeto reinen en el mundo y aniquilen cualquier voz disidente. Ya queda menos, vamos por buen camino. De nuevo les pregunto, ¿están ustedes todavía convencidos de que sus ídolos merecen semejante status?

• Héroes, publicidad y empresas.
Recuerden que para las grandes empresas resulta más fácil publicitar sus artículos a millones de individuos que sustenten la misma mentalidad y que dispongan del menor tiempo (y cultura) posible para razonar con independencia  De ese modo, serán fácilmente captados, atrapados en la tela de araña. Persuadir a un tonto o a un ignorante es mucho más simple que a un tipo inteligente, con gran carácter y conocedor de todos estos tejemanejes. El resumen es claro: cuanto más idiotas e incultos más fáciles seremos de adiestrar. Y no, el hecho de ser licenciado universitario o ingeniero no le eliminaría de la lista. En realidad, les "habla" un ingeniero y  prácticamente NADA de lo que escribo en este blog lo aprendí en las aulas. Nada, cero, rien de rien. Resumiendo: yo no aprendí a Pensar ni en las escuela, ni en el instituto, ni observando a los ídolos televisivos, ni leyendo novelas ni viendo programas, series o películas de amplia audiencia ni mucho menos asistiendo unos cuantos años al colegio universitario. Aprendí solo, en silencio, con la única compañía de unos cuantos buenos libros.

• Héroes como empresas.
Las empresas, aparte de ofrecer un servicio necesitan por definición obtener un beneficio económico (salvo quizás las ONGS). No necesariamente buscan lo mejor para sus empleado. De hecho, si pueden escamotearle una peseta, o si ven la posibilidad de emplear a un millón de individuos por un sueldo misérrimo sometiéndoles en un estado de semiesclavitud y negándoles los servicios mínimos, generar controversias políticas, arrasar ecosistemas, participar en guerras con tal de aprovecharse de los recursos de un país o amenazar a gobiernos lo harán si no se les ofrece oposición. Si revisan el pasado de buena parte de las empresas punteras en la actualidad comprobarán con estupefacción decenas de oscuros episodios de sufrimiento, robos, injusticias y sangre. La pela es la pela. La sensibilidad es enemiga acérrima del beneficio económico, por tanto, es preferible arrancársela de cuajo. Afortunadamente existen muchas excepciones pero por otra parte encontramos demasiados ejemplos desoladores que dan veracidad a este párrafo.

• Héroes como bancos o empresas de inversión.
¿Qué puedo decirles que no sepan ya después de estar sufriendo los achaques de una crisis global generada por bancos y empresas de inversión? ¿Hablamos de hipotecas subprime? ¿De millones de desahucios y familias arruinadas? ¿Del hundimiento de Grecia? ¿Del caso islandés? ¿De la crisis del euro? ¿De las manifestaciones multitudinarias? ¿Hablamos de la estafa de las participaciones preferentes? ¿De la Nueva Rumasa, Gescartera o Fórum Filatélico? ¿Hablamos de que los causantes jamás pagarán por sus delitos en su justa medida? ¿Hablamos de que muchos de ellos se retiran con sueldos o jubilaciones millonarios mientras los pilares de nuestra sociedad se vienen abajo? ¿Hablamos del rescate a los bancos como Bankia o del desamparo que sentimos los ciudadanos? Quizás deberíamos hablar de socialismo para los ricos (rescates y solidaridad) y capitalismo para los pobres (¡pagad por las abusos y atropellos causados por los ricos!). Si algunos consideran héroes a estos señores ya pueden haber advertido que su afán desmedido de riqueza nos ha sumido en un caos absoluto y un clima de miseria y desesperanza, del cual nos será muy difícil recuperarnos. Pagaremos por sus errores durante años y años. ¡Viva la diosa Economía y todos sus adláteres!

• Héroes y percepción de la realidad.
Otro efecto subsidiario de permitir su reinado es el hecho de provocar una distorsión de la realidad tal que induce a millones de individuos creer a pies juntillas que un juego de reglas arbitrarias, la representación falaz de una historia (película, serie de TV), una melodía o unas piernas o trasero bien formado o si la Maruja tal sale con el torero cual son asuntos más relevantes y dignos a tratar que otros temas de actualidad más acuciante. Es decir, nuestros ídolos son co-responsables de una gradual inversión de la pirámide de valores. Aquellos arbitrarios e insustanciales se toman hoy día como esenciales y los esenciales como etéreos. Y es que, cuando uno forma parte de alguna organización como cabeza visible, debe ser consciente no sólo de sus efectos positivos sino también de las consecuencias negativas que desde esa organización, empresa o deporte se proyecta al orbe. No se preocupen, ustedes escucharán únicamente la parte de verdad que a los medios les interese difundir. Y, por supuesto, se la creerán sin presentar objeciones.

• Héroes y percepción de la realidad. (2)
Continuando con el punto anterior: así se cumple que la gente se pase millones de horas hablando del partido del domingo, del penalty injusto o las salidas de tono del entrenador de turno (haciendo gala además de una cultura histórica impresionante) y no se disponga ni de un momento para analizar por qué acontecen otros sucesos que nos azotan diariamente. ¿A quién le importa? Esa falta de conocimiento es absolutamente contraproducente, catastrófico para el desarrollo de una sociedad más evolucionada, equitativa y saludable. Lo peor, también es perjudicial para el individuo seguidor, que de recibir una mejor formación se beneficiaría en notable grado. Este, extrañamente, prefiere seguir en la más profunda ignorancia. No es que sea tonto, es que así se le ha educado. Sólo un dato: si sólo la décima parte del tiempo que nos pasamos debatiendo sobre asunto de poca monta la dedicáramos a reflexionar o leer sobre cómo resolver conflictos o problemas en nuestro entorno, otro gallo nos cantaría. Pero no, este planteamiento en la sociedad consumista parece una petición utópica. Nadie está por la labor. Luego, como era de esperar, vienen los lloros y las catástrofes.

• Héroes y percepción de la realidad. (3)
Esa falta de conocimiento íntimo produce un menoscabo de la personalidad de los individuos, que ni siquiera son conscientes de que con otro tipo de instrucción podrían aspirar a triunfos mucho mayores que un simple trabajo o una “bonita” relación de pareja. No lograrán escapar más allá del pequeño cubículo al cual se destina a todo individuo sumiso y obediente que sigue y obedece los dogmas que gravitan en el ambiente. En general, la preparación y el valor necesario para asimilar grandes ideas y abordar retos de envergadura tiende a cero. En las sociedades regidas por el dinero se minimiza el significado y el alcance de palabras como amor, libertad, justicia, solidaridad o inteligencia emocional y social, etc. Son conceptos ciertamente "molestos" que no se incluyen como relevantes en el menú "filosófico" diario que se basa en deglutir lo más rápido posible todo tipo de artículos de consumo. Siguiendo esa alienante rutina, los constituyentes  acaban reducidos a lo que yo llamo hombres-tornillo, ataviados con mentes-guisante y corazones-lenteja. Es un castigo autoimpuesto y merecido, por no querer sublevarse, por no querer satisfacer una curiosidad innata, por cerrar los ojos a otros realidades, por no querer, en fin, preguntarse "por qué". La cultura y educación capitalista se podría redefinir como la "cultura del constreñimiento": reduce a sus acólitos en tipos tan pequeños, insignificantes y con un espectro de ideas tan reducido como para acabar idolatrando a cualquier gilipollas, y además lo considerarán un dios. Tremebundo. E hilarante al mismo tiempo.

• Héroes y percepción de la realidad. (4)
Finalmente esta distorsión causa estragos: con cientos de millones de aficionados obnubilados ante la presencia de estos ídolos de baja estopa no habrá posibilidad alguna de constituir una nueva realidad, menos orientada a recopilar trastos, a “pasárselo bien”, a sobrevalorar a la imagen externa o a promocionar la generación de pautas que redunden en prestigiar el estatus de unos pocos. La suerte está echada. La única opción pasa por derribarlos de sus pedestales a base de irradiar luz sobre sus presuntas “heroicas acciones”. Demostradas que no son tales esas estatuas gigantescas se vendrán abajo sin remisión.

• Héroes y percepción de la realidad. (5)
Sólo con emprender la tarea de ilustrarse con algunos de los libros contenidos en mi bibliografía obtendrá una "visión de mundo" mucho más amplia que con la contemplación de tanto protagonista de telenovela barata. Hágame caso, no desperdicie más que el tiempo justo honrando su presencia. Su tiempo y su existencia es igual o más valiosa que la suya, sólo que quizás aún no lo sabe. Exíjales que le hagan grande o deséchelos, trátelos como lo que son: un pasatiempo. En otro caso, no se queje de su mediocridad o de su sueldo mileurista, es usted es quien propicia tal diferencia de riqueza. En mi caso, cuando empecé a darme cuenta de los intríngulis de este "tramposo y maquiavélico juego" fue realmente cuando mi vida empezó a dar un vuelco. Sólo lamento no haberlo sabido muchos antes. Todavía, muchos años después, tengo la sensación de haber sido estafado.



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