Introducción al proyecto Anti-ídolo. La cultura del enfrentamiento

Creado: 1/5/2012 | Modificado: 25/4/2013 1242 visitas | Ver todas Añadir comentario



 

La cultura del enfrentamiento. En pos de una nueva educación(1).


Una brújula que nos indica el camino

Esta cultura, aparte de servir como una brújula que nos orienta para dirigirnos por la ruta más óptima según la elección
de un determinado objetivo, representa un mapa que nos cartografía la ruta indicando las probables confluencias con parajes peligrosos e igualmente nos advierte de los terrenos escabrosos en perspectiva. Es decir, nos proporciona una visión de futuro inestimable.

Sobresale como un método valioso para anticiparse a los fracasos, para salvar escollos gigantescos; un recurso útil para lidiar con grandes problemas, para aprovechar el potencial de nuestro
dúctil y plástico cerebro, una herramienta que nos permite superar las dificultades, un estímulo adicional que conlleva beneficios constantes, etc.

Al revisar cada día nuestros objetivos, nuestro rumbo puede ir variando ligeramente amoldándose a las nuevas circunstancias. ¿Se imagina viajar a un punto determinado carente de un mapa de carreteras y con sólo unas nociones de dónde se halla su punto de encuentro? La cultura del enfrentamiento nos proporciona el GPS para llegar a cualquier lugar programado de antemano. Obviamente como nuestro conocimiento del terreno va ampliándose según vamos viajando podemos alterar o establecer modificaciones a la trayectoria. Incluso desandar parte del camino para establecer un nuevo itinerario más acorde a nuestras renovadas preferencias.

El hecho de acumular conocimientos acerca de la vida y del mundo en que vivimos es sinónimo a adquirir un mapa existencial a partir del cual podremos determinar nuestros objetivos con mayor precisión. El ignorante que presupone que esa sabiduría se le vendrá dada de forma automática fracasará con casi seguridad en hallar un destino acorde a su potencial.


Cómo tratar los fracasos

Una persona que nunca ha cometido un error es porque nunca ha intentado algo nuevo.
El fracaso es, en cierto sentido, el camino al éxito, desde el momento en que cada descubrimiento de lo que es falso nos lleva a buscar con ansia aquello que es cierto, y toda nueva experiencia señala algún tipo de error que tendremos que evitar más adelante.
John Keats
Uno no sabe lo que puede conseguir... hasta que lo intenta, hasta que se pone a prueba.
El éxito en la vida no llega con tener una buena mano sino con saber jugar una mala.
Warner G. Lester
Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar.
Mark Twain
El fracaso y la derrota son los lenguajes que utiliza la naturaleza para comunicarse con los seres humanos y fortalecer su espíritu de humildad para que adquieran inteligencia y sabiduría.
Napoleón Hill
La personalidad de un ser humano no es más que un compendio de pequeños o grandes éxitos e infortunios. El que no acierta a entender que la vida es como la recreación de juego de tablero, en el que hay que esforzarse por aprender la mejor estrategia y emprender acciones de manera repetida, quedará retratado como vulgar peón. Una vulgar pieza cuyos movimientos no serán iniciados a partir de un ejercicio mesurado de libertad si no que se verá impelido hacia adelante únicamente por las inclemencias del azar o por las órdenes de un superior.

En cuanto a los fracasos, estos deben entenderse los riesgos lógicos para aventurarse en el camino a la obtención de botines sustanciosos. Un fracaso constituye una oportunidad para aprender sobre uno mismo, cada desengaño sufrido nos revelará las causas de nuestros errores y nos invitará a revisar nuestra estrategia futura de toma de decisiones. Debemos asumir la responsabilidad de la derrota y levantarnos con más fuerza. En resumen, no hay gran victoria que no se haya sembrado previamente con el agrio sabor de la decepción. Si quiere disfrutar de bellos arco iris debe antes aprender a soportar meteorologías tormentosas.

Ambos, éxito y fracaso se encuentran íntimamente entrelazados (1). Aprender a caminar también implica aceptar las caídas como lógicas y normales, superar las magulladuras, resurgir y abrazar nuevos propósitos con más ahínco. Con los años acabaremos riéndonos de todos nuestros desengaños anteriores y exultantes afirmaremos: “Mucho de lo que soy yo ha sido gracias al provecho resultante de mis equivocaciones, tanto aprendí de ellas que puedo afirmar que parte de mi éxito se debe a haberlas superado”.

Es propio de un triunfador mostrarse más reactivo ante sus propios fracasos que ante los triunfos de los demás. Es, con mucho, preferible sufrir de un descalabro rubricado con nuestra firma que inflamarse de gozo por un éxito ajeno, porque la verdad que nos transmite, aun dolorosa, nos impulsa a comprender sus orígenes y significado, a plantear nuevas contingencias más evolucionadas sobre la base de lo aprendido.

Lea y relea  varias veces estos sabios aforismos
Es preferible fracasar intentando erigirse como protagonista que compartir un gran triunfo como miembro de la masa exaltada.  

Más vale ser el dios de tu propio fracaso que el felpudo del éxito de los demás.

Un fracasado se encuentra en un peldaño superior en comparación con el tipo que no intenta nada.

Es más fácil pasar del fracaso al éxito que de las excusas al éxito.

Es mucho mejor atreverse a cosas muy difíciles, conquistar triunfos grandiosos, incluso amenazado por el fracaso, que alienarse con los espíritus mediocres, que no disfrutan mucho ni sufren mucho, pues viven en una penumbra donde no conocen ni victorias ni derrotas.
Teodore Roosevelt
 

 (1)Caso significativo es el de Abraham Lincoln: Abraham experimentó un fracaso tras otro. Después de un ataque de nervios en 1833 intentó ser elegido a la Cámara de Representantes y perdió varias veces. En 1848 perdió su segunda nominación al Congreso y no fue aceptado como oficial en 1849. Estos fracasos no lo detuvieron en su lucha. En 1854 perdió en el Senado. Dos años después perdió la nominación para la Vice-Presidencia y fue de nuevo derrotado en el Senado en 1858. No se dio por vencido y en el año 1860 fue electo presidente de los Estados Unidos y pasó a la historia como uno de los más grandes presidentes que haya dado la historia de ese país. Su mayor éxito más que llegar a la presidencia, fue nunca dejarse vencer y confiar en sí mismo a pesar de las dificultades.


Aquel individuo pasivo, temeroso de emprender acción alguna jamás extraerá ni experiencia o conclusión satisfactoria sobre nada en absoluto. Los fracasos sí suponen un auténtico desafío: el de reflexión por analizar lo ocurrido, el de reposición para sanar las heridas, el de regeneración por imponerse al desengaño.

Participe en mil batallas, gane o pierda, obtendrá mil nuevas pistas que deberá tomar en consideración, mil pistas acerca de quién es usted en realidad, de qué pasta está hecho. No participe en ninguna y jamás podrá reconocerse en la novedad o en la adversidad. Vivir es andar, correr, caer, amar, sufrir, dañarse y restaurar las magulladuras. Mark Twain siglos atrás afirmaba de forma sensata: "experimenta, experimenta...".

Sufre, vive, ama, disfruta, corre, cáete, levántate. Vive y muere como un auténtico hombre, como una mujer con mayúsculas, no como un pusilánime.

Te equivocas si esperas algo de la vida, es ella quien espera todo de ti.

Si hablamos de carácter, no hay caminos llanos, rectos y bien señalizados que conduzcan a parajes dignos de ser visitados.



Reflexiones diarias

Una tarea aconsejable dentro de esta ciencia de la educación consiste en destinar un lapso de tiempo para recogerse en soledad y reflexionar sobre los acontecimientos acaecidos durante el día. Cerrar el día con una valoración del trabajo realizado es una buena manera de concluir la jornada. Pero aún a pesar de tener muy claro sobre quiénes somos y adónde vamos se antoja imprescindible seguir revisando periódicamente nuestros proyectos vitales. ¡Nunca se conforme, nunca deje de progresar!

Ejemplo: por mucho que afirme con absoluta rotundidad que es usted una persona feliz, ¿qué le hace pensar que el rumbo que lleva su vida le conducirá a un incremento de su felicidad o a un estancamiento o camino sin salida? Más todavía, ¿quién le asegura que su estado actual al que usted denomina de "felicidad" no es más que minúsculo fragmento de un gran rompecabezas que simboliza una Felicidad Mayor? ¡Quién sabe si usted no está pecando de conformista!

Nadie puede predecir con certeza absoluta qué le deparará el futuro, pero eso no implica que haga acopio de las herramientas necesarias para  controlar muchas de las circunstancias que acontecen en su vida, y por tanto, hasta cierto punto, conformar el destino a su gusto... y aspirar a una Gran Felicidad. Mucha gente se siente convencida de que la dirección que toma su vida es la correcta, sin embargo, en múltiples ocasiones, la plasmación de sus supuestos maravillosos sueños acaba por acarrearle más p
roblemas y responsabilidades, más necesidades que colmar, una reducción del tiempo libre, quizás una ocupación mejor retribuida pero más estresante y, en general, una disminución de la satisfacción vital. Un consejo le doy: observe a aquellos que han perseguido y alcanzado los mismos sueños que usted y averigüe cómo les ha ido.


Sobre el tedio de la vida y las personas que se aburren.
 

A veces me pregunto cómo es posible advertir el tedio y la irritación en los rostros de tanta gente, tanto adulta como joven, con la multitud de cosas interesantes y entretenidas que propone la sociedad, muchas de las cuales no cuestan nada o son asequibles a la mayoría de bolsillos.

Según mi propia experiencia, la razón por la cual prácticamente no me aburro nunca y encuentro la vida una experiencia fascinante es simple: yo programé mis rutinas diarias para alcanzar tal nivel de satisfacción. Más que dinero, fama o gloria, porfíe denodadamente por arañar un poco más de ese material preciado que llaman felicidad (o dicha interior) cada día que transcurría. Ese fue siempre mi objetivo: ser un poco más feliz.

De algún modo llegué  la conclusión de que si quería advertir belleza, incluso donde asomaban sombras y desesperación, mi misión debería centrarse en extraer atisbos de luz de la más profunda oscuridad y allí donde la luz brillaba con fuerte intensidad empaparme de su positivo fulgor como este si fuera una bendición procedente de algún ignoto dios.

Ese don no me fue dado de manera innata. Ni mucho menos. Y así planifiqué mi vida destinado parte de mi tiempo libre a formularme preguntas y hallar respuestas coherentes a los dilemas humanos, para aprender sobre grandes cuestiones que nos atañen tales como el amor, la libertad o el destino de nuestra especie y también para, desde mi modesta posición, echar un capote al pequeño individuo para que se sobrepusiera a su propia insignificancia. Paradójicamente, al tiempo que buscaba un sentido a mi existencia, mi existencia comenzaba a cobrar sentido. Al final, como no podía ser de otra manera, el destino me recompensó por el esfuerzo con muchas de las cualidades que trato de transmitir en este blog. Aprendí que toda disciplina o actividad física, artística o espiritual posee un encanto especial que es necesario llegar a advertir con paciencia.

Nos confundimos al creer que la vida es injusta con nosotros, en realidad, deberíamos olvidar la pretensión de que la vida nos debe algo. Es justo al contrario, la vida no nos debe nada, es ella la que espera todo de nuestra parte. La pasividad y la falsa complacencia nunca trajo nada bueno. El arte de apreciar lo que tenemos y alcanzar un estado de plenitud y auto-realización requiere el sacrificio de empaparse de una sabiduría que mucha gente occidental no está dispuesta a aceptar como conocimiento útil y válido.

Esos privilegios también se merece, no caerán del cielo para instalarse en su corazón. Sin embargo, y de forma extraña, el típico ciudadano materialista asume que ya sabe todo de la vida o de la felicidad cuando en realidad apenas conoce una pizca. No importa, se conforma con ello, se congratula de su ilimitada ignorancia y actúa como un sabio que sin duda "sabe todo lo necesario". Más curioso todavía resulta contemplar cuánta gente se dedica a criticar o a repartir consejos careciendo de una mínima maestría para alardear sus "sabios" conocimientos.

Así va el mundo, plagado de eruditos de lo insignificante y de ignorantes de lo esencial


El dinero en la C.E

Las instrucción financiera o el objetivo de obtener dinero y gestionar de forma inteligente nuestras finanzas constituye un tema crucial a tratar dentro de la cultura del enfrentamiento. La razón es más que obvia, el dinero en un medio que nos proporciona excelentes ventajas que podemos aprovechar de múltiples maneras dentro una sociedad capitalista. Cualquiera podría recitar una lista de cosas o aspiraciones asequibles a cualquier potentado individuo, pero creo que no es necesario aventurarnos en este tema, cualquier lector medianamente avezado e integrado en una sociedad de índole capitalista se hace una ligera idea.

Se educará una parte de nuestra mente con el objetivo de incrementar nuestro patrimonio. Pero aún con una formación no orientada al control financiero, el hecho de encontrar un nicho en la sociedad donde podamos desplegar nuestras talentos va a traer en consecuencia una repercusión económica a nuestra favor. Además si uno se imagina en el futuro una educación como tal, sus partidarios deberían ser lo suficientemente hábiles, avispados y competentes para acceder a un sueldo superior a la media, ya que en una economía de carácter regida por transacciones económicas un tipo cuyo trabajo no repercute en una nómina sustanciosa raramente se le acepta como un modelo a seguir. El dinero otorga poder, y si ese poder debe ser utilizado lícitamente, es preferible que caiga en las mejores manos, en propiedad de ciudadanos responsables. En sus manos. Otro detalle les adelante, el tema esencial de alcanzar la libertad financiera será un tópico corriente tratado a partir de la adolescencia. No caeremos en el desliz de abordarlo en la edad adulta (craso error en el que caen millones de individuos debido fundamentalmente a los erróneos planteamientos de los sistemas educativos).

En breve extenderé esta sección para explicar cómo obtener más beneficios económicos sin rendir al dinero una importancia más que relativa. Adelanto un breve resumen, la razón no es difícil de entender, el hecho de dedicar largas horas a realizar tareas constructivas aplicando los mejores métodos de instrucción y psicología de aprendizaje de alto nivel lleva consigo un incremento de posibilidad en encontrar una tarea o especialidad donde ubicarse y por enriquecerse en mayor o menor medida.

Tareas adyacentes de ocio le otorgarán una satisfacción vital que incluso podría también verse recompensadas con un sueldo ejerciendo, por ejemplo, como profesores particulares, conferenciantes, entrenadores o instructores de cualquier tipo o trabajando en cualesquier oficio o tarea que se les ocurra (existen cientos de opciones de disfrutar de un ocio remunerado si uno presume de conocimientos variados). En mi caso particular, podría beneficiarme del caudal de pericias adquiridas trabajando como profesor de baile, de idiomas, masajista, programador de páginas web, instructor de desarrollo personal, profesor de informática en diversas ramas, motivador, hipnólogo, conferenciante... O, mucho mejor, empresario relacionado con cualquiera de estas actividades.

Aquellas personas más constructivas, dinámicas y enchufadas a la vida albergarán mayores posibilidades de llegar a un punto donde su pasión confluya exactamente con un oficio y así su tiempo de laboral y de ocio apenas se distingan... por el placer que les remiten. El objetivo es amar tanto su ocupación profesional como su tiempo de ocio, que ambos resulten un placer para conformar un estilo de vida ampliamente satisfactorio. Esto se planifica desde la infancia. Si padres, profesores y medios no colaboran, el camino se torna más tortuoso. Recuerden la frase: "se necesita una tribu entera para educar a un niño".

En cualquier caso, con la C.E se volverán más aptos para discernir si el camino que conduce a una mayor obtención de dinero (dejando otras ideas al margen) requerirá una dedicación casi absoluta o sólo un porcentaje de aquellas tareas por las que sienten devoción. Para entonces ya habrán comprendido que, salvo raras excepciones, no existe una relación directa entre entre riqueza y felicidad. Muchas veces el tiempo transcurrido en un ocio puede resultar mucho más satisfactorio que aquel laboral.

Es más que probable que después de seguir los consejos que dimanan de esta peculiar filosofía empiece a progresar hacia el tipo que se pretende: inconformista, ambicioso, consciente de sus defectos pero también de sus ilimitadas posibilidades.

¿Está convencido de asumir ese riesgo? ¿Está dispuesto a sufrir una profunda transformación en la manera de pensar y de aprehender y manejar los estímulos externos? ¿Se presume capaz de configurar su vida como un marco infinito de aprendizaje y dejarse llevar en volandas por las personas más influyentes de todos los tiempos? En pocas palabras, ¿alberga en su fuero interno la voluntad requerida para no doblegarse, para revolverse, enfrentarse al mundo y a sí mismo con tal de averiguar de qué pasta está hecho? ¿O quizás prefiere amilanarse, abandonar su futuro a las circunstancias y doblegarse cual vulgar arbusto ante el paso demoledor de los bulldozers?

El saber también impone una implicación sobre la cosa aprehendida.
Formamos parte de aquello que creemos, el saber forma y reforma al individuo.
Y recuerden, conocer es amar. Y Conocer con mayúsculas implica Amar con mayúsculas.
Todo confluye al final en dos grandes palabras: Amor y Razón.
El Amor es el impulso, la hélice que nos mueve, la Razón constituye el timón, el que ordena nuestros pasos. Ambas palabras se ocupan de temas grandes: Hombre, Mujer, Libertad, Justicia, Solidaridad, etc. Y sólo grandes hombres y mujeres pueden hacerse eco de ellos, llevar por montera estas Grandes Palabras, estos Grandes Ideales.
Desafortunadamente, los denominados individuos-tornillo, que constituyen la mayor parte de la población, sólo aprehenderá una minúscula parte de su significado, de su poder, reducidos en suma a vivir una vida desprovista de heroísmos, sin dejar huella alguna en la civilización.


Vamos a analizarnos desde todas las perspectivas posibles, para detectar y limar y corregir fallas, para corregir defectos y sobre descubrir y potenciar virtudes. Cada día constituirá una prueba de superación. El reto: encontrar nuestro lugar en el mundo.

Nota:
(1) La educación también se puede definir como el “arte de obtener ventajas”, el arte de aprovechar de manera óptima los recursos que nos brinda la sociedad.


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