Introducción al proyecto Anti-ídolo. La cultura del enfrentamiento

Creado: 1/5/2012 | Modificado: 25/4/2013 1303 visitas | Ver todas Añadir comentario



 

La cultura del enfrentamiento. En pos de una nueva educación(1).


Sobre drogas y estupefacientes.


Henri-Frédérick Amiel sostuvo:
El hombre que no tiene vida interna es esclavo de lo que le rodea.

Esta cultura desecha los hábitos nocivos tales como el consumo del tabaco o los estupefacientes por atentar contra el buen funcionamiento de nuestro organismo. Esgrimir la mera excusa de que proporcionan satisfacciones gratificantes, alivian el estrés o fomentan los encuentros socializadores no deberían servir como razones de peso a los estudiantes de la C.E. La razón es que estas sibilinas tácticas, por una parte favorecen  una tramposa confrontación con la realidad, por otra, no exigen de nuestra parte un compromiso sincero con la vida sí no que nos evaden de la responsabilidad de alcanzar momentos placenteros que procedan de un bien cuidado interior repercutiendo además en una adulteración progresiva de nuestra identidad. Por si estos argumentos no fueran suficiente, los vendedores o empresas que los suministran nos exigen el pago continuado de un diezmo que erosiona nuestra precaria economía ya que éste hábito no suele ser satisfecho entregando mera calderilla. ¡No me diga usted que no es capaz de encontrar mil maneras de invertir mejor su dinero! Comprenda que es absurdo recompensar al vendedor que nos facilita un producto que corrompe nuestro organismo (para luego seguramente criticar a aquel que sabiamente nos aconseja suprimir ese vicio de nuestra rutina diaria). Hábitos como los descrito, a la larga, nos recluyen en un estado de flojedad y desamparo nada recomendables. La verdad escuece: millones de personas rinden tributo y pleitesía a quienes les ofrecen placeres rápidos deglutiéndolos, por cierto, con la misma impunidad y velocidad con la que son adquiridos. Son tipos cuyas expectativas de futuro no consisten en buscar el camino hacia una Gran Felicidad sino mas bien el desmigajar cuanto antes la sensación de tedio con las armas más mano. Así, día tras día.

 Debemos contemplar el mundo de cara, con los ojos abiertos, sin conservantes, ni colorantes, ni estupefacientes, ni ayudas externas. Toda sensación placentera debe ser desplegada desde un interior bien trabajado. 


Somos lo que somos y allá donde vayamos nos presentaremos como tales. En caso de que nos disguste alguna parte de nuestra personalidad, esta peculiar filosofía nos proveerá las herramientas necesarias para modificar esas facetas incongruentes con nuestras aspiraciones laborales o con nuestra imagen corporal. El peor error que podemos cometer es jugar sucio, hacernos trampas. A corto plazo lograremos alivio, pequeñas victorias o momentos de gozo; a medio y largo plazo pagaremos con creces por cada instante disfrutado de forma fraudulenta, por no querer someternos a escrutinio, por haber traicionado nuestra alma por cuatro monedas o por unos cuantos momentos de euforia.

Podemos acudir al rescate de supuestos remedios milagrosos de belleza, ingerir de forma desmedida cientos de litros de alcohol, abandonarnos al consumo de drogas duras o liarnos unos cuantos porros (etc.), pero al final, en los momentos de soledad siempre habrá un espejo en el que mirarnos, un cristal reflector de nuestras íntimas miserias y una voz familiar, que con un vocabulario crudo e insensible, retumbará en nuestro interior para cercenar la paz de la conciencia tratándonos con la misma deferencia con la que nosotros nos tratamos. Esa voz que nos habla es la voz de nuestra conciencia, la que aglutina todas nuestras creencias y actuaciones a lo largo de nuestra vida, la que nos devuelve sus saludos en forma de ánimos y consejos o con el repiqueteo demoledor de un martillo neumático. Recuerde, una mente rumiante, mal dirigida, semejará nuestra enemiga, rindiéndonos pensamientos tóxicos y boicoteando nuestro éxito futuro.

No podemos delegar la responsabilidad de
cargar con el peso de nuestra propia individualidad. Debemos aligerar el peso de nuestras ansiedades utilizando las herramientas adecuadas: apertura social, cultura formativa, práctica de deportes, educación sentimental, meditación, etc. No podemos huir de quiénes somos, pero sí podemos alterar nuestras deficiencias y transmutarlas en potencias. Y cuanto más pronto comencemos a digerir las premisas que constituye el Auténtico Ganador, el Ser Humano Realizado, más tiempo dispondremos para configurar una personalidad granítica que sin duda se diferenciará de la mediocridad reinante. Esta se confecciona con disciplina y paciencia a base de ganar batallas y más batallas. Y para poder florecer en terrenos baldíos primero se necesita un tiempo de sembrado, un posterior riego periódico (dedicación)para más tarde recoger la fruta madura.

Para completar tal ardua empresa es fundamental no complacerse utilizando tácticas evasivas o de autoengaño. “Esto es lo que soy ahora, si no me acepto, debo promover una imagen futura razonable y tratar de convertirla en realidad, y no por ello debo dejar de disfrutar del presente."
Una mente ocupada en un labrar un futuro utópico, mal planificado, sólo nos procurará una vida desperdiciada y una futura depresión.


Nutrición y ejercicio.

Siguiendo el punto anterior, otro consejo que le doy, aprenda usted sobre ciencia nutricional, adquiera unos cuantos libros sobre este esencial tema, visualice documentales que le alerten sobre los peligros de la toma excesiva de azúcares refinados, grasas saturadas o calorías vacías. Complemente la ingesta de alimentos saludables con la periódica realización de ejercicio. Deseche la comida basura o ingiérala únicamente de forma ocasional. El seguimiento de esos fundamentales hábitos le proporcionarán más energía y vitalidad, mantendrán altos niveles de salud y le alargará la vida. Me lo agradecerá.

Mens sana in corpore sano.


Características individuos C.E. Ética.


Los individuos adheridos a la filosofía del enfrentamiento tienen la particularidad de comportarse como tipos ambiciosos y hacen gala de un "egoísmo constructivo", es decir porfían denodadamente por alcanzar el éxito personal, tanto en las relaciones afectivas, sociales como en lo profesional, no obstante, en su periplo de aprendizaje desdeñan la mezquina idea de avasallar o pisotear al prójimo. Mas bien al contrario, su fidelidad a una Ética (con mayúsculas) les impondrá la norma de colaborar en el desarrollo de su entorno. Deben ejercer una influencia positiva sobre quienes le rodean. En resumen, estos individuos buscan mejorarse a sí mismos para mejorar a los demás como efecto subsidiario, no quieren aniquilar al adversario u obtener beneficios "a cualquier precio". Y lo hacen en silencio, con esfuerzos vitales continuos y períodos frecuentes de reflexión.

Y repito que para abordar esa tarea no se necesita en absoluto una inteligencia superior a la media.  Sí que es verdad que aquel individuo con ciertas cualidades físicas o intelectuales gozará de ventaja comparativa, pero no se requiere de ningún tipo de don o una genética privilegiada para alcanzar la meta ansiada de la Autorrealización. Las facultades siguientes, inherentes al individuo o no se pueden ejercitar: desarrollo de la facultad para absorber conocimientos teóricos con rapidez, capacidad de análisis y síntesis, flexibilidad mental o habilidad para adaptarse o aprovecharse del entorno, actitud receptiva ante la vida, entusiasmo y ganas de aprender cosas, valor para enfrentarse a nuevas circunstancias, empatía y habilidades sociales, espíritu de superación, etc.

Sin embargo, aunque encontráramos una persona tan obtusa como para declararse incompetente siquiera para leer una sola página de un libro, aún así este se vería beneficiado positivamente sólo escuchando charlas, visualizando documentales o juntándose con gente de éxito.  Así ocurre de hecho en cualquier sociedad, cientos de ideas “flotan en el aire" impregnando el ambiente y los ciudadanos las aprehenden como por “ósmosis” o transmisión directa sin necesidad de afanarse en estudiarlas, ya que en definitiva, vivir y relacionarse es transmitirse creencias y opiniones unos a otros, y puesto que todos somos miembros de alguna sociedad, muchas de sus reglas y enseñanzas se nos adhieren a la mente de manera automática.

Por el contrario, aquel de mente rígida, obcecado, pasivo, que cree saberlo todo es el último que se beneficiará de esta filosofía de vida, aunque de forma paradójica, también sea el que más posibilidades de superarse debido a su estatus tan menguado.

Los individuos pertenecientes a la cultura del enfrentamiento llevan consigo la semilla de una nueva sociedad: más avanzada, ética, progresista, culta, sana y con unos objetivos mucho más exigentes.


Características individuos C.E (segunda parte)


Características individuos C.E. Revisar este enlace

Recuerde: en una mente cerrada no caben nuevas ideas.


Relaciones saludables y relaciones tóxicas.

Mantener unas buenas relaciones sociales, con amigos, familiares, o compañeros de trabajo es
un componente clave para hollar la altísima cumbre llamada Felicidad. Sin embargo, la presencia de compañías tóxicas puede a larga empañar nuestra visión de la vida debido al talante negativo que desprenden. Procure por tanto relacionarse con gente optimista, constructiva, exitosa, experta, sabia, divertida, rica y sobre todo sana; establezca lazos de amistad con personas de las que pueda recibir útiles consejos o nutrirse de sus enriquecedoras vivencias. Vaya más allá: ¡conviértase usted en ese tipo de persona!

Recuerden un entorno estimulante facilita el crecimiento interior y también el logro de nuestros propósitos particulares. Malas influencias, consejos equivocados, padres o educadores ineptos, ingesta de drogas o estimulantes que nos provean de simulacros del éxito, apatía, falta de cultura o búsqueda de éxitos inmediatos sin planes a largo plazo son impedimentos que a la larga erosionarán nuestra capacidad de progresar y desenvolvernos con solvencia como actores protagonistas en el gran escenario del mundo.

Encontraremos cientos de personas que demolerán nuestras ilusiones con frases descorazonadoras. Que nos contagiarán de su impotencia, martilleándonos con expresiones propias del talante perdedor: "no se puede", "las cosas son así", "el mundo no se puede cambiar", "la vida es dura", "nunca tengo suerte", "la culpa es del gobierno y de los políticos", etc. Huya de ese círculo de negatividad, deseche las frases y proposiciones que no aporten nada positivo, rechace los no-se-puede; no permita que  envidiosos, apocados y pesimistas redomados quiebren sus esperanzas o impregnen su cerebro con sus perniciosas zarandajas.

El hombre que dice, no puede hacerse, será sorprendido por alguien que lo haga.

Consejo: rodéese de gente excepcional y esa excelencia se le entregará como por ósmosis. Si no la encuentra a su alrededor, ya sabe: acuda a su librería más cercana.


No imponga su criterio. Evite discusiones banales. Vive y deja vivir

Puesto que seguramente nuestra forma de pensar diferirá en algún grado o medida de la de los demás, es conveniente evitar las discusiones que no lleven a nada. Es preferible no entrar en absurdas batallas dialécticas (ej: sobre encuentros deportivos) pues la larga las debates subidos de tono o altercados graves o leves pueden deteriorar nuestras relaciones con amigos o conocidos. Muy poca ganancia para tan gran pérdida.

Aquel que se siente convencido de sus argumentos no necesita imponérselos a los demás.

No imponga su criterio a los demás, deje que la gente lleve su vida a su manera y no intervenga y ofrezca consejos a menos que le pregunten. No insulte o critique de manera desmedida, recuerde que nadie es perfecto y todos, sin excepción, adolecemos de lagunas de personalidad.

Si el resto de personas no comparte nuestros planteamientos, no importa, debemos respetar su libertad de elección aunque sepamos sin lugar a dudas que sus decisiones pueden llevarles a la larga, a un callejón sin salida, a sufrir de un vacío existencial o incluso a la pérdida del gusto por la vida. Nosotros, por nuestra parte, vamos a tratar de crecer y crecer, pugnaremos en pos de una prosperidad en todos los ámbitos (económico, social, emocional), pero no por ello vamos a imponer nuestras costumbres ni vamos a dejarnos la piel por ayudar a individuos pasivos o aquellos que tienen las cosas tan claras que no necesitan escuchar consejos de nadie. Vive y deja vivir.

No trate de emprender ofensivas contra molinos de viento o lance puyas o graves acusaciones contras grandes empresas, ídolos o personajes populares salvo que posea argumentos irrefutables. A pesar del ambiente de libertad del que afortunadamente gozamos hoy en día, corre el riesgo de salir escaldado. Céntrese en crecer, en comprender los entresijos de la maquinaria social, adhiérase a todas las cosas buenas que le ofrece su entorno. Al final, no necesitará de más argumentos que su sola y vitalista presencia: su éxito será innegable y reconocido. La gente comprobará que su forma de actuar, pensar y proceder transmite, contagia, rezuma optimismo y pujanza. Acabarán preguntándole cómo lo hace, cuál es su método, su secreto. Le seguirán. Ahora bien, si se acoge a la estrategia del caracol encerrándose en su caparazón, si pretende cambiar el mundo a base de criticar sin mesura u obligar a los demás a obedecer su voluntad fracasará de manera estrepitosa. Construya una personalidad de éxito, optimista y vital y, le aseguro, tarde o temprano, le seguirán.

Bien es verdad que a veces se sentirá como si remara contracorriente o en solitario, ya que las líneas de vida de un individuo excepcional, más inteligente que la media o dotado de un alto nivel de creatividad siempre discurren por lugares poco transitados, incluso los inicios pueden resultar punzantes o desconcertante pero si aprende a adaptarse, lo cual implica un fuerte carácter y una voluntad férrea, dejará a los demás atrás logrando grandes avances en todos los aspectos de su vida: en salud, competencia profesional, amor, dinero, amistades, etc. Porque ese es el objetivo: aprender y crecer, aprender y crecer. Crecer sin límites.

Como barruntaba O.S. Marden en un arranque de autoridad:
Encontraré el camino o me lo abriré yo mismo.


Personalidad y optimismo. Mentalidad abierta.

Este tipo de cultura y formación fomenta el florecimiento de una mentalidad abierta a nuevas experiencias, se enfoca en el pensamiento positivo y creativo en grado superlativo. El neófito seguidor de esta disciplina descubre cómo progresivamente su visión del mundo se expande, su capacidad de ver más allá del horizonte se acrecienta con el paso de los días. Por tanto, ya no se conformará con defender o seguir los paradigmas convencionales o repetir los mismos actitudes que el típico individuo-masa. Se transformará en un ser humano más original, más creativo, más dinámico, con mayor confianza, un tipo auténtico y se levantará cada día con una sonrisa y la agradable empresa de dedicar su existencia a múltiples tareas, a cada cual más satisfactoria. Y no temerá al fracaso, más bien temerá a la inacción, a la pasividad, a la sumisión. Entenderá que la vida es un campo inmenso, un terreno lleno de posibilidades, lleno de regalos-sorpresa para el avezado y curioso explorador.

Se sentirá tan grande como la propia vida, como el propio mundo, y ese deseo de seguir enganchando al aprendizaje le durará hasta el fin de sus días.

Es magnífico disfrutar de un gran optimismo y una indestructible autoestima,  sentirse en paz y armonía con uno mismo sin importar el lugar o la época del año, ya sea en el calor del hogar, de excursión o de visita en un país extranjero, solo o acompañado, el verse arropado con unos fuertes principios proporciona una fortaleza interior y una confianza suficiente para enfrentar con seguridad las desagradables acometidas del caprichoso azar.


Si además añadimos a una vida plena el hecho de poder influir en nuestro entorno de tal modo que aumente la prosperidad de nuestros vecinos, ¿qué más se puede pedir?

La vida es como un espejo, sonríale y le devolverá una sonrisa, póngale una triste faz y le retribuirá con una imagen de cariz similar.
 

¿Sabía que uno de las motivos más importantes causante de la victoria de muchos de los presidentes de los Estados Unidos sobre su opositor fue la alegría y el optimismo que transmitían a los ciudadanos? Nadie quiere a un agorero en su presencia, da mala espina. El pesimista parece atraer los malos augurios.


Recuerde: no importa donde vayamos, de lo que nunca podremos escapar es del peso de nuestra individualidad, de esa imagen interior labrada minuciosamente a lo largo de los años. Por eso, debe entender, aquella morada que primero debe amueblar con gusto y sumo cuidado es la que se asienta en su interior.


Confrontación diaria. Desarrollo de habilidades.

Otro de los aspectos positivos de la confrontación diaria es que nos permite despertar habilidades y facultades que permanecían inertes. Imagine que, aplicándose en la instrucción de nuevos conocimientos descubre que tiene un don especial para las finanzas, imagínese como un instructor motivacional, un bailarín de nivel avanzado o quizás un político concienciado en resolver problemas locales. ¿Qué le hace pensar que no dispone de múltiples talentos escondidos esperando poder salir a la luz? Revelarse como un ser talentoso levanta el ánimo y encauza el espíritu hacia tareas constructivas y propicia una vida plagada de satisfacciones. Hágame un favor, no pierda esa oportunidad, porfíe por elevarse sobre la mediocridad rebuscando en su interior. Sí, créame cuando le digo que usted posee habilidades extraordinarias que todavía no ha explotado, que todavía ni siquiera ha advertido.

Nadie sabe en realidad lo máximo de lo que podría ser capaz... si no se pone a prueba.

Mark Twain contó una vez una historia acerca de un hombre que murió y conoció a San Pedro a las puertas del cielo. Sabiendo que San Pedro era una persona sabia y bien informada, le dijo:
-San Pedro, yo he estado interesado en la historia militar por muchos años. Dígame, ¿quién fue el más grande general de todos los tiempos?
San Pedro respondió rápidamente:
-¡Oh!, esa es una pregunta sencilla. Es precisamente aquel hombre que está por allí -le dijo mientras señalaba a un lugar cercano. El hombre dijo:
-Usted tiene que estar equivocado, San Pedro, yo conocí a ese hombre en la tierra. El era sólo un obrero común.
-Es cierto, mi amigo -respondió San Pedro. Pero habría sido el más grande general de todos los tiempos... si él hubiera sido general.



Valorar lo que tenemos.

Una de las premisas esenciales dentro de la cultura del enfrentamiento consiste en aprender a valorar lo que tenemos, independientemente de que sea mucho o poco. Desgraciadamente, el arte de apreciar la vida es una bella disciplina por la cual muy poca gente parece interesada salvo de forma residual.
Debemos aspirar a una felicidad que se nutra de elementos sencillos (ej: admirar la belleza de un nuevo amanecer) expresando gratitud por todo aquello que nos has sido concedido. Así, una vez adquiridas habilidades superiores o mayores ingresos económicos, esa pequeña euforia del alma crecerá como la espuma en un baño caliente. Esto confronta con el éxito de orden materialista que parece buscar una bonanza asociada a la posesión de tecnología o artículos de consumo, que promueve las cualidades del tener por encima del ser. Este ideal de felicidad propuesta constituye una falacia que desemboca en un fracaso de proporciones gigantescas puesto que propugna la satisfacción hedonista y de adquisición de objetos, la cual nunca puede ser completamente satisfecha. Nuestra vida no debe girar en torno al “rey objeto”. Debemos orientar nuestra vida al "ser" no al tener, es decir una existencia orientada hacia "el interior" (el ser), no hacia "el exterior", la apariencia.


Frente a las disonancias. Ideología de carácter abierto, opuesta a las dogmáticas

Dentro de la cultura del enfrentamiento es necesario hacer frente a las disonancias, que son aquellas ideas o argumentos que se oponen o ponen en compromiso nuestras creencias y juicios de valor. En realidad, a las opiniones divergentes no se las debe temer sino confrontar y en último caso asimilar si creemos que a largo plazo nos pueden otorgar alguna beneficio. Si adoptarlas supone derribar algunos de los pilares que conforman nuestro armazón mental, procederemos de tal agresivo modo sin titubeos ni miramientos. Recuerde, los individuos que abogan por esta creencia, buscan afrontar restos tanto físicos como intelectuales y muestran un arrojo suficiente como para lidiar con cualquier opinión divergente sin tener por ello que mostrar un mínimo de hostilidad hacia el "adversario". Comportamiento, por cierto, típico de muchos individuos que defienden ideologías de índole dogmático.
Como pueden advertir, la naturaleza de esta ideología se revela como totalmente opuesta a la anterior, constituye mas bien la antítesis de la mentalidad retrógrada, cerrada y plegada sobre sí misma.




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