Maximizadores y satisfacedores

Creado: 24/4/2012 | Modificado: 30/1/2013 2245 visitas | Ver todas Añadir comentario



Maximimizadores y satisfacedores
 
Texto: http://autosuperarte.blogspot.com.es/2008_07_01_archive.html

Esto es un resumen del discurso que dio Barry Schwartz en el año 2004 a los graduados universitarios en Swarthmore College. Pueden leer el original en inglés aquí.

Demasiada libertad. Tenemos demasiadas opciones

Demasiada libertad puede ser mala para el bienestar. Junto con el crecimiento de la libertad ha aparecido una infelicidad sin precedentes – depresión, suicidio y el uso de servicios psicológicos y antidepresivos en cantidades alarmantes.
 


¿Por qué demasiadas opciones crean un problema?


Después de todo, la gente que no quiere la infinidad de opciones que la vida ofrece simplemente puede ignorarlas. La respuesta es que es lógicamente cierto que la gente puede ignorar las opciones que no quiere, pero no es psicológicamente cierto.

Una abundancia de opciones te fuerza a dedicar tiempo y esfuerzo en las decisiones, aún sobre cosas triviales. Hace que te preocupes, si has elegido sin haber explorado todas las posibilidades, con que quizás has cometido un error. Te fuerza a evaluar pros y contras, a descartar una opción con una característica atractiva para elegir otra con otra característica atractiva.

Eleva tus expectativas sobre cuán bueno será lo que finalmente elijas. Las expectativas pueden llegar tan alto que ningún resultado las alcanzará, no importa cuán bueno sea. Y finalmente, te induce a culparte cuando la elección que hiciste después de tanto trabajo resulta menos que perfecta. Enorme esfuerzo en tomar decisiones, alternativas atractivas descartadas, resultados decepcionantes y auto-culparse. Esta no es una receta para el bienestar. No obstante es una receta que más y más gente parece seguir compulsivamente.

Los “maximizadores” lo hacen mejor, los “satisfacedores” se sienten mejor.

La sobrecarga de opciones es un problema para todos, pero especialmente para los que sienten que tienen que conseguir lo mejor cuando toman decisiones – la mejor universidad, el mejor trabajo, la mejor pareja, el mejor auto, el mejor stereo, la mejor inversión, y sí, los mejores jeans. Yo los llamo “maximizadores”. Para estas personas, la sobrecarga de opciones puede ser una pesadilla, pues la única manera de saber qué es lo mejor es examinar todas las alternativas, haciendo una búsqueda exhaustiva y agotadora. La imposibilidad de hacer tal búsqueda casi garantiza que lamentarás decisiones, incluso si son buenas. En contraste, la gente que está satisfecha con una opción aceptablemente buena, a quienes llamo “satisfacedores”, pueden parar de buscar en cuanto la encuentran, y relajarse.

Acabo de terminar un estudio realizado a través de un año con 600 egresados universitarios que buscaban trabajo. Algunos buscaban lo mejor, mientras que otros buscaban un trabajo aceptable. Piensa en la agonía de buscar el mejor empleo. Este está en una ubicación fabulosa, pero ese ofrece el trabajo más interesante. Y ese otro ofrece el mejor salario. Otro ofrece grandes oportunidades de avance. Otro te permitirá ayudar a la gente. Otro te proporcionará un gran grupo de colegas. ¿Por qué no puede haber un trabajo que combine todas esas características atractivas? Así, estás decepcionado antes de haber tenido siquiera tu primera entrevista.

Si eres de los que buscan lo mejor, es probable que termines con un mejor empleo que los que se satisfacen con lo medianamente bueno. Descubrimos que, aunque los maximizadores tenían un salario mayor que los satisfacedores, aquéllos se reportaron más pesimistas, más estresados, más cansados, más ansiosos, más preocupados, más abrumados, más decepcionados, más arrepentidos, más frustrados y más deprimidos. Y estaban menos satisfechos con los trabajos que consiguieron. Los maximizadores lo hicieron mejor, pero se sintieron peor.

La lección es simple: no sean maximizadores. Aprendan que suficiente es suficiente. Pueden terminar con resultados levemente menos buenos, pero se sentirán mejor con ellos. Y se ahorrarán una enorme cantidad de tiempo, preocupación y estrés en el proceso de elección.

Sé que este no es un consejo fácil de seguir. Y no es siempre el consejo correcto. A veces, debes buscar y pedir lo mejor. Por lo tanto, el consejo es sé un maximizador sólo cuando importa.

Suficiente es suficiente

Mientras que puede ser posible conformarse con un auto aceptablemente bueno, nadie quiere sólo lo suficiente para sus hijos.

Hace algunos años, cuando mi hija iba a tener un bebé, nos pidió a mí y a mi esposa que la ayudáramos a comprar un coche. Yo no entendía por qué comprar un coche tenía que ser una actividad de grupo. Entonces fuimos a la tienda y encontramos docenas y docenas de opciones. Elegir tomó varias horas, y salimos sin la certeza de haber elegido el correcto.

Cunas, alimentos para bebé, pañales, guarderías, pediatras, colegios públicos o privados, y cuáles, actividades extra escolares, deportes (cuál) o música (qué instrumento), cuándo permitir el piercing, etc. Al proliferar las opciones, los padres tienen cada vez más ardua la toma de decisiones.

Pienso que los padres que se presionan para hacer las mejores elecciones para sus hijos están cometiendo un error. Consiguen mejores coches, profesores, pediatras y actividades recreativas que los satisfacedores. Pero el precio que pagan, se reflejará en su interacción con sus hijos. El tiempo que pasan buscando el mejor coche es tiempo que no pasarán jugando o hablando con su hijo. Además de eso, le proporcionarán al niño un modelo de perfección, que puede crear una gran cantidad de estrés, ansiedad, indecisión y descontento en el niño cuando haga sus propias elecciones. Puede inducir a los padres a tener demasiado control sobre las vidas de sus hijos. Al proporcionarles actividades extra, pueden dejarlos sin tiempo para ser ellos mismos, imaginar, crear o descubrir cómo quieren ser.

Estoy convencido de que los niños estarán bien con coches aceptables, profesores y pediatras aceptables, y padres felices y relajados, de lo que estarían con los mejores coches, pediatras, pero padres ansiosos e infelices.

Elige cuándo elegir

Mi segundo consejo es elige cuándo elegir. En el mundo moderno, la única manera de tener el tiempo que quieres para dedicarlo a lo que importa es permitir que otros decidan por ti. ¿Quiénes? Amigos, familia, doctores, asesores financieros. Debes confiar en expertos, gente que conoce el asunto en cuestión, y gente que te conoce, para sacarte algo del peso sobre tus hombros.

El amor trae felicidad – y restricciones

Si te conformas con lo suficiente y eliges cuando elegir, vas a tener tiempo. ¿Qué debes hacer con él? Se ha investigado mucho sobre los determinantes de la felicidad o bienestar y algunos resultados clave aparecen una y otra vez.

El mayor contribuyente a la felicidad son las relaciones cercanas con otras personas – familia, amigos, pareja, miembros de la comunidad.

Cuanto más ricas y profundas redes sociales tienen las personas, más felices son.

Parte de tener relaciones cercanas es que tienes responsabilidades y obligaciones con otras personas. No eres libre para ir y venir a tu antojo. Tus opciones están limitadas por las necesidades y deseos de otros. Las relaciones cercanas son restricciones a la libertad, atan en vez de liberar; reducen las opciones en vez de expandirlas.

Al principio yo pensaba que el precio a pagar por estar cerca de otros valía la pena. Gradualmente llegué a otra opinión. Ahora pienso que las restricciones impuestas por las relaciones cercanas no son un costo, son parte del beneficio. Trabajar en Boston porque tu pareja irá a la universidad allí te ayuda a reducir el conjunto de opciones a considerar.

Tener un llamado (trabajo satisfactorio) satisface – y une

Un trabajo satisfactorio – trabajo que desafíe, que estimule, y que agregue valor al mundo – es la siguiente fuente de bienestar . Algunos se refieren a trabajos así como “llamados”. Para las personas con un llamado, lo que les produce satisfacción es el producto concreto de lo que hacen, y no sólo el avance personal o la recompensa económica. La gente con un llamado hace algo que no perderá su valor, aún si se estancan haciéndolo, sin tener perspectivas de avance por los próximos cuarenta años.

En alguna medida, que tu trabajo sea un llamado depende del trabajo. Pero en gran medida, depende de ti.

Un llamado es como las relaciones cercanas, ata y restringe en lugar de liberar. Ata a la gente a quien se sirve y a la gente con quien se trabaja. No se es libre para irse cuando aparezca una buena oportunidad.

Ten expectativas razonables

Cuidado con las expectativas excesivamente elevadas. En tu trabajo, en tu vida amorosa, con tus amigos, con tus hijos, no esperes la perfección.

Evaluamos cuán buenas son las cosas comparándolas con cuán buenas esperamos que sean. Si las expectativas son demasiado altas, entonces la realidad perderá en la comparación.

La combinación de abundancia material, libertad casi ilimitada, y opciones abrumadoras conspiran para crear elevadas expectativas. Creo que las expectativas exageradas ayudan a explicar la epidemia de depresión mencionada antes. Tus abuelos tenían diferentes expectativas. Para ellos, no todo era posible. La vida debía ser vivida con y para otros, sujeta a muchas restricciones.

La felicidad es socialmente responsable

La felicidad no es todo, pero manteniendo todo lo demás igual, es mejor ser feliz que no serlo. Además, hay algo bueno en la felicidad. A pesar de la imagen que tenemos de los genios sufridos que han contribuido a nuestra civilización, hay creciente evidencia de que la gente piensa más efectivamente y expansivamente cuando está feliz que cuando no lo está. Además son más energéticos y físicamente más sanos que los infelices. La felicidad agrega unos 9 años más a la expectativa de vida. La gente feliz es más probable que cambie el mundo de formas positivas que los infelices.

Las sugerencias que he dado contribuirán no sólo a tu bienestar, sino también al bienestar de los demás. Si sufres menos con las decisiones que afrontas, podrás usar ese tiempo y energía en conocer y entender a las personas de tu vida. Lo difícil en la vida no es elegir el mejor plan para el celular, sino saber equilibrar sinceridad con bondad, coraje con prudencia, aliento con crítica, empatía con indiferencia, paternalismo con respeto por la autonomía. No hay fórmulas que digan que es lo correcto a hacer en las interacciones sociales. Tienes que descubrirlo persona por persona. Tienes que usar tu juicio. Tienes que ser sabio. Y la única forma de descubrirlo es conociendo bien a la otra persona, tomándote el tiempo para escucharlos, y estando abierto a ser cambiado por ellos.

En un mundo que te fuerza a tomar decisión tras decisión, donde cada una de ellas involucra opciones casi ilimitadas, es difícil encontrar el tiempo necesario. Tu esfuerzo por obtener el mejor auto interferirá con tu deseo de ser el mejor amigo. Tu esfuerzo por obtener el mejor empleo interferirá con tu deseo de ser el mejor padre. Si el tiempo que ahorras siguiendo algunas de mis sugerencias es redirigido, con sabiduría, hacia el bienestar de las personas de tu vida, no sólo te harás a ti mismo más feliz, mejorarás las vidas de los demás también.
 




Artículo 2

Texto: http://www.materiabiz.com/mbz/capitalhumano/nota.vsp?nid=29670

¿Es usted un eterno insatisfecho con su trabajo? Averígüelo con este test

¿Ya pasó por varios trabajos y ninguno lo conformó? ¿No ve la hora de cambiarse de empleo? Quizá usted tenga un tipo de personalidad que lo predisponga a ser un insatisfecho crónico con su trabajo...

¿Las siguientes oraciones se aplican a usted?

1) "En general, tardo más de 15 minutos en el videoclub. Cuando finalmente me decido por una película, me lamento pensando en todas las alternativas que no elegí".

2) "Lo mismo me ocurre cuando tengo que comprar un regalo para un amigo"

3) "Cuando voy en el auto escuchando la radio, cambio continuamente de estación para ver si encuentro algo mejor"

4) "Siempre intento ser el mejor en todo"

5) "Nunca me conformo con el 'second best'"

Mientras más de estas oraciones lo caractericen, más se acerca usted a una personalidad "maximizadora". Y, posiblemente, también esté más cerca de ser un eterno insatisfecho con su trabajo.

Según el artículo The pursuit of happiness de Columbia Business School, ciertas características de la personalidad podrían tener un profundo impacto sobre la manera en que una persona encara búsquedas laborales, la forma en que toma decisiones de carrera y, en última instancia, el nivel de satisfacción que finalmente será capaz de encontrar en su trabajo.

Hace medio siglo, el pensador Herbert Simon propuso explicar las distintas maneras que tienen los individuos para tomar decisiones a través de una distinción entre "maximicers" (maximizadores) y "satisficers" (algo así como "conformistas", aunque sin el sesgo negativo que habitualmente acompaña al término).

Los maximizadores jamás toman una decisión sin antes haber evaluado la mayor cantidad posible de alternativas.

Los "conformistas", por el contrario, terminan el proceso de búsqueda cuando encuentran una opción que les sienta bien, sin importar si habrían podido conseguir algo mejor a través de una búsqueda más intensiva.

A través de un estudio sobre jóvenes graduados universitarios, la profesora de Columbia, Sheena Iyengar, detectó profundas diferencias en las decisiones de carrera entre maximizadores y "conformistas".

En general, afirma el estudio, los "satisficers" se conforman con un trabajo que les brinde un cierto bienestar y les alcance para pagar las cuentas y vivir tranquilos.

Los maximizadores, por el contrario, viven tras la búsqueda del empleo ideal. El maximizador mira constantemente a su alrededor y ve gente que parece más exitosa que él. Por eso, vive en una incesante búsqueda para mejorar su situación.

Según los hallazgos del estudio, los maximizadores enviaron el doble de CVs que los "conformistas". Algunos hasta llegaron a aplicar simultáneamente para cientos de puestos.

Por un lado, la estrategia parece dar buenos resultados. A través de la ampliación del espectro de búsqueda, los maximizadores recibieron el triple de ofertas de trabajo que los "conformistas" y un salario base un 20 por ciento superior.

Sin embargo, no puede decirse lo mismo de los índices de satisfacción. La investigación de Columbia reveló que los maximizadores estaban sistemáticamente disconformes con los distintos trabajos que iban encontrando.

Continuamente pensaban en las miles de alternativas que habían dejado pasar. Su rotación era mucho mayor. Entonces, si bien su recompensa material era superior, en general parecían menos felices que los "conformistas".

En definitiva, señala el estudio de Columbia, este nuevo enfoque puede ser un trampolín para el debate sobre el bienestar en el trabajo y la efectividad de las políticas de retención de talento.

Así, pareciera haber un tipo de empleado para quien las políticas de retención son ineficaces. Los trabajadores de personalidad "maximizadora", insatisfechos crónicos con sus puestos de trabajo, viven en la búsqueda del empleo ideal.


 



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