La escuela mata la creatividad

Creado: 10/5/2012 | Modificado: 30/1/2013 2440 visitas | Ver todas Añadir comentario



La escuela mata la creatividad.
 

Texto: http://www.naque.es/revistas/pdf/R30.pdf

Las experiencias que tienen los niños en los primeros años de escuela, de alguna manera los marcan, ya que se van
integrando a su personalidad, a su forma de ver el mundo y de enfrentar la realidad.

Hay mensajes, implícitos o explícitos que les proporcionan los ladrillos para ir construyendo barreras que después tendrán que derribar para encontrar su creatividad enterrada. El cemento con que se van uniendo estos ladrillos son la inseguridad, la baja autoestima y el temor a ser rechazado o ridiculizado.


Veamos qué hacemos los educadores para enterrar la creatividad:

- Avergonzar al alumno cuando comete un error o da una respuesta fuera de lo común.
- Controlar excesiva y permanentemente la actividad con base en instrucciones rígidas y sin posibilidad de variación.
- Utilizar excesivamente recompensas, estrellas y sellos que, a la larga, matan la motivación intrínseca del alumno.
- Plantear expectativas inadecuadas respecto de la capacidad del alumno, ya sean muy bajas o muy altas. Un alumno talentoso puede percibir como aburrida una actividad que no resulta desafiante. Por otra parte un alumno que tenga alguna limitación, de conocimiento o de habilidad, para realizar una tarea, puede sentirse abrumado y desmotivado si la dificultad o complejidad es muy alta.
- Restringir la libertad para elegir respecto de la forma de llevar a cabo las actividades.
- La supervisión constante del trabajo del niño (pareciera que estamos esperando en qué momento lo hace mal, para
poder demostrarle cómo sí se hace).
- Ignorar sus esfuerzos y logros haciéndolo sentir que nunca es suficiente.
- Usar el temor al castigo o la asignación de un peso en la calificación a las actividades como forma de motivar a
los alumnos.
- Enfatizar que el control exclusivo del salón de clases lo tiene el profesor.
- Utilizar conductas para «señalar» a los que salen de la norma, a los que hacen preguntas inusuales, a los que se expresan con dificultad, a los que son más tímidos, etcétera.
- Evitar «perder el tiempo» con temas que están «fuera de programa». Por lo que existe poca oportunidad de bordar sobre ideas originales que puedan tener los alumnos o sobre inquietudes que les surgen al estudiar algún tema.
- Usar frecuentemente el «no» ante las propuestas o ideas divergentes de los alumnos, sin apenas escuchar lo que quieren decir.
- Subrayar la división entre juego y trabajo, así como la asociación entre juego-diversión-pérdida de tiempo y trabajo-importancia - utilidad.
- Fomentar la competencia entre los alumnos.
- Emplear estereotipos y generalizaciones para evaluar el trabajo del alumno.


Un clima propicio para el florecimiento de la creatividad en el aula.


A los estudiosos de la creatividad desde hace tiempo les ha interesado comprender, de manera precisa, cuáles son las condiciones que favorecen el desarrollo y la expresión de la creatividad del ser humano.

Ekvall (1983) con esta inquietud en mente realizó un estudio en el que se preguntaba a los individuos de empresas reconocidas como innovadoras en Suecia que identificaran qué aspectos del ambiente laboral consideraban que tenían un efecto positivo en su creatividad.

Con base en sus respuestas fue perfilando un instrumento que le permitió identificar de manera precisa las características de un clima favorable para la creatividad. Inicialmente este estudio ha surgido en las empresas, debido a que se ha comprendido el impacto que tiene el clima en la productividad y competitividad.

Los resultados obtenidos se han transferido y analizado también en los ambientes educativos, confirmando los hallazgos que se tenían en las organizaciones.

Para mí es muy valioso constatar, con base en los estudios que se han realizado en diferentes ámbitos y naciones, así como en las experiencias personales en diversos talleres en empresas y en instituciones educativas, que no importa la cultura, el grupo social en el que nos encontremos, el país en el que vivamos, la percepción que tenemos sobre lo que nos permite expresar nuestra creatividad es la misma. Al igual que todos los seres humanos necesitamos para vivir la misma composición del aire y del agua, los ingredientes que requerimos de un clima para desarrollar nuestra creatividad son los mismos.

Actualmente se cuenta con un marco de referencia que permite comprender cuáles son las características de un clima que favorece la innovación y el cambio a partir de las investigaciones de diversos autores, Ekvall, 1983, 1995, 1996; Amabile, 1988, 1995; Isaksen, Lauer, Murdock, Dorval y Puccio, 1995, entre otros.

Por clima entendemos todas las conductas, actitudes y sentimientos que se presentan de manera cotidiana en un grupo u organización.

Se han identificado nueve dimensiones de un clima favorable para la creatividad que nos orientan sobre los aspectos que podemos mejorar para abonar el terreno de la creatividad (Isaksen, Lauer, Murdock, Dorval y Puccio, 1995)

Nueve dimensiones para un clima favorable para la creatividad.

1. Desafío y compromiso:
se refiere al grado en el que las personas de un grupo se involucran en las actividades cotidianas y en las metas a largo plazo.

2. Libertad:
la independencia de conducta con la que cuenta la gente en el grupo.

3. Confianza y apertura:
la seguridad emocional en las relaciones interpersonales.

4. Tiempo para idear:
la cantidad de tiempo que pueden utilizar las personas para generar nuevas ideas.

5. Juego y sentido del humor:
la espontaneidad y soltura que expresan las personas en el grupo.

6. Conflicto:
la presencia de tensiones personales y emocionales en el grupo (en contraste con las tensiones debidas a las diferencias de opinión identificadas en la dimensión de discusión o debate). Esta dimensión, aunque negativa, está presente en cualquier ambiente social. En un ambiente favorable para la creatividad debería presentarse en un nivel bajo.

7. Apoyo a las ideas:
la forma en que se reciben las nuevas ideas.

8. Discusión o debate:
la presentación de desacuerdos entre diferentes puntos de vista, ideas, experiencias y conocimientos.

9. Toma de riesgos:
la tolerancia a la incertidumbre y a la ambigüedad experimentada en el grupo. En la escuela es indispensable tomar en cuenta las dimensiones del clima ya que influye en procesos psicológicos tales como la capacidad para aprender, para solucionar problemas de manera innovadora y para trabajar en equipo, entre otros.

A partir de las dimensiones definidas con anterioridad, y con base en el trabajo realizado por D. Treffinger, S. Isaksen
y B. Dorval (1996) así como en las experiencias recogidas en diversos talleres con docentes en múltiples instituciones educativas, mencionaremos algunas sugerencias para promover la creatividad de los alumnos.


¿Qué se puede hacer en la escuela para promover un clima favorable para la creatividad?


Desafío y compromiso
:
Presentar las actividades en forma novedosa y desafiante. Para lograr que el estudiante se involucre y se comprometa con la actividad y con su propio proceso de aprendizaje es indispensable que se le planteen actividades que representen un desafío acorde con sus habilidades, talentos y conocimientos. Esto quiere decir que cuando el alumno percibe una actividad como sencilla o conocida puede provocarle aburrimiento, es como cuando podemos prever el final de la
película. Y por el contrario, si se la percibe como demasiado difícil, puede provocarle desaliento.

Incluir actividades acordes a las edades de los alumnos, como las adivinanzas, acertijos, problemas que incitan la curiosidad del alumno, además de utilizar preguntas abiertas disparadoras de opciones (¿Qué pasaría si...? ¿De qué otra manera...? ¿Y por qué no...?).

Libertad
:
Dar al niño o joven la posibilidad de elegir, de acuerdo con su edad, nivel de desarrollo y de acuerdo con la actividad. Es importante identificar oportunidades para que los alumnos practiquen su capacidad para tomar decisiones, desde elegir el material o forma para realizar un trabajo hasta establecer en forma consensuada cuál será la consecuencia de un comportamiento que perturbe el trabajo del grupo, por ejemplo. ¿Cómo podrán tomar decisiones acertadas en su vida futura cuando difícilmente los apoyamos para que se entrenen tomando las mínimas elecciones en un ambiente protegido?

Juego y sentido del humor:
Incluir como un ingrediente indispensable en la vida cotidiana en el salón de clases, el entusiasmo, la alegría, la posibilidad de bromear y jugar con las ideas. Además, hay que abrir espacios para la fantasía y evitar considerarlos como pérdida de tiempo o lujo superfluo.

Algunas opciones para introducir este elemento en el clima del aula son: la utilización de metáforas, analogías y cuentos en los que los niños hacen transformaciones insólitas; contar anécdotas chuscas que les hayan pasado a los profesores, a los niños o a sus familias; decorar el salón con caricaturas divertidas y jugar transformando los temas con preguntas
provocadoras como ¿qué hubiera pasado si...?

Confianza y apertura:
Promover la comunicación y el respeto entre los alumnos. Para ello, es necesario establecer oportunidades para que expresen sus inquietudes en un tono apropiado y se puedan atender de manera grupal. Así mismo como promover el respeto a las diferencias y resaltar su valor. No se trata de «tolerar» las diferencias, sino de reconocer que cada individuo tiene fortalezas y debilidades, talentos únicos; y que esto enriquece la vida en sociedad ya que nos podemos complementar. Se pueden enseñar algunas reglas de comunicación para aprender a dar y recibir retroalimentación en forma adecuada y asertiva.

Apoyo a las ideas:
Escuchar las inquietudes y propuestas de los alumnos y dar oportunidades y apoyo para llevarlas a cabo. Evitar hacer juicios y evaluaciones prematuras sobre las ideas expresadas. Es importante dar la oportunidad y los recursos para
que los alumnos lleven a cabo proyectos individuales o grupales que partan de sus propias inquietudes e intereses. Además al establecer normas básicas para la presentación de ideas y proyectos se favorece el respeto y la ayuda mutua y el utilizar un lenguaje positivo frente a las ideas de los estudiantes. En lugar de decir si, pero... que resulta una frase «asesina» para el entusiasmo y motivación, es recomendable decir «Si, tu idea es interesante y... qué más podrías hacer?»

Tiempo para idear:
Respetar los tiempos y ritmos de los estudiantes. Al planear las actividades que buscan promover la creatividad en el estudiante es importante que el profesor pueda establecer condiciones más o menos flexibles que permitan al niño involucrarse y «meterse» en la actividad a sus anchas. Favorecer la experiencia del «fluir». De acuerdo con Mihaly Csikszentmihalyi (1990), ésta se presenta cuando hay una sintonía entre el desafío que se enfrenta y las habilidades y talentos que poseemos. En una situación con estas características experimentamos una completa absorción en la actividad y la percepción del tiempo se altera. Podemos experimentar que el tiempo pasa mucho más rápido o mucho más lento.

Abrir la posibilidad de generar proyectos que se desarrollen en varias sesiones presentando avances parciales y generar oportunidades cada semana para comentar ideas novedosas e inquietudes diversas que se hayan despertado por acontecimientos relevantes para los alumnos.

Discusión o debate:
Promover la posibilidad de expresar opiniones diversas de manera respetuosa y constructiva. Un
ingrediente importante para favorecer la creatividad es la posibilidad de expresar diversas opiniones y puntos de vista sin temor a ser criticado. Esta dimensión está muy vinculada con la de confianza.

Los alumnos aprenden que su opinión es valiosa aun cuando pueda ser diferente a la de la mayoría y que es importante que la fundamenten y que escuchen a otros. Una actividad puede consistir en analizar programas de televisión, anuncios publicitarios para promover su capacidad de análisis y crítica.

Toma de riesgos:
Permitir probar actividades que representan retos y estimular la tolerancia a la ambigüedad. Las ideas novedosas pueden no contar con resultados certeros y predecibles, pero es importante que los alumnos se desenvuelvan en un ambiente que les permita probar cosas nuevas, sin sentirse presionados por los resultados que deben obtener. En un momento dado, los errores o resultados indeseados pueden representar una oportunidad para el aprendizaje y no una fuente de rechazo o ridiculización. Resulta útil y valioso enseñar a los estudiantes a identificar los posibles obstáculos a los que tendrán que enfrentarse al realizar un proyecto o idea, al igual que saber cuáles son los apoyos o fortalezas con las que cuenta.

Conflicto:
Promover formas constructivas para atender los desacuerdos. En cualquier grupo humano existe un potencial peligro de que exista conflicto, simplemente porque cada individuo es diferente y percibe la realidad desde su perspectiva particular. Sin embargo, en un clima favorable para la creatividad el nivel de conflicto es bajo, ya que se tiene un claro sentido de justicia y las personas aprenden a tener un control sobre las conductas impulsivas. En el aula se pueden realizar dramatizaciones para ubicar a los alumnos en el lugar de otro y estimular la empatía.


Conclusión:

En el aula el profesor y en casa el padre de familia se convierten en jardineros que requieren conocer cuáles son las condiciones precisas de temperatura, humedad y nutrientes que requieren los niños y jóvenes para florecer como seres creativos y autorrealizados.

Incorporar la creatividad a la vida cotidiana en la escuela y al currículum es indispensable para favorecer la formación integral de los estudiantes, en lugar de considerarla como algo adicional que hacemos los viernes de la una a las dos, para que los alumnos se distraigan y relajen después del «trabajo» de la semana. Por monótona que en ocasiones pueda parecer nuestra vida como educadores, no perdamos de vista la oportunidad que tenemos de acompañar, durante un breve tiempo a nuestros alumnos e hijos en su travesía personal, y contribuir en algo para que ésta los conduzca hacia el encuentro de sí mismos; es un privilegio que enriquece nuestras vidas y da sentido a nuestra labor.




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