Historia de la economía mundial

Creado: 28/2/2013 | Modificado: 28/1/2013 1653 visitas | Ver todas Añadir comentario


Historia de la economía mundial.

Texto: http://retosinternacionales.campusqueretaro.net/2011/05/30/historia-de-la-economia-mundial/
María Alejandra Lizcano Polanco y Juan F. Michelena
 


Un día me desperté y me encontré de frente con un mundo inestable, dirigido por un gigante con poder infinito, marcado por la desigualdad entre sus partes, por la contradicción de la opulencia de algunos y la pobreza y miseria de la mayoría. Me desperté y me encontré con un mundo dirigido por maquinas, por relaciones de explotación inacabables, por el desempleo y la interdependencia, por la competitividad y la eficiencia. Pero… ¿Quién creo este mundo?

Cuando hablamos de la economía mundial debemos entender que ésta ha ido formándose a lo largo de mucho tiempo, desde la época de los primeros imperios, sin embargo es hasta la carrera expansionista de Europa en el siglo XVI cuando realmente podemos hablar de una economía mundial, debido a que la expansión y colonización poco a poco integró a todas las regiones del mundo dentro de la esfera de lo Europeo, creando las bases para hablar de una economía global, es decir con una dinámica que interconectará al mundo entero.

La Revolución Industrial, que surgió a partir de 1780 en Inglaterra, por su parte, dio nacimiento a un sistema que se expandiría a toda Europa y por medio de las colonias al resto del mundo, posicionándose como el modelo económico global, y sobre el que actualmente se sostiene la economía. El comercio internacional existía desde antes claro está, sin embargo no tenía una dinámica tan acelerada como hoy en día ya que las economías del mundo feudal estaban orientadas hacia el autoconsumo. El desarrollo de las maquinas destinadas a la actividad productiva, por tanto, aumentó la capacidad de producción de dichas naciones, teniendo la necesidad de encontrar nuevos mercados, por ejemplo enviando sus excedentes hacia las colonias.

La revolución a largo plazo trajo cambios significativos en la composición demográfica, composición que se acentúa hasta nuestros días, por ejemplo; antes de esta revolución, 9 de cada 10 habitantes vivían en el campo, actualmente las cifras se han invertido favoreciendo una mayor concentración en las ciudades, esto por tanto trajo efectos duraderos que explican en gran medida lo que es el mundo hoy, el motivo por el cuál se le llama revolución a esta etapa precisamente fue porque la vida de los individuos se transformó de manera radical. “No sólo se modificó la economía mundial, también las condiciones sociales, políticas, ideológicas, religiosas y culturales existentes. Únicamente después de estos cambios fue posible que el sistema capitalista pudiera desarrollarse de forma autónoma e independiente, como una formación estable y a la vez dinámica.” (Lama, 2010: p.16)
 

Ahora bien dentro de la esfera de la acumulación de capital y generación de riqueza numerosos elementos definen el sistema económico actual, sin embargo uno de los elementos más evidentes es la brecha entre los países de primer y tercer mundo, una brecha que solo puede ser explicada al retrocedernos en la historia.

La época de las colonias tuvo un efecto directo dentro de la relación de riqueza y poder que conocemos hoy en el sistema internacional. Los habitantes fueron catalogados como una “raza inferior”, por tanto la relación productiva entre ambos mundos fue de esclavitud hacia los nativos, introduciendo a dichas civilizaciones dentro del sistema europeo a través de una fuerte represión y a largo plazo adopción de dicha cultura.


Pese a que los movimientos de descolonización parecían una escapatoria a esa represión y total dependencia a las potencias mundiales, dichos países ya estaban inmersos dentro del sistema. Eran países que no se habían generado de forma natural, por tanto eran sociedades inestables, y que a nivel internacional iniciaban con un claro desequilibrio, pues los estados de primer mundo habían iniciado el proceso de industrialización mucho antes y se habían alimentado por mucho tiempo con la riqueza de dichas colonias.

La descolonización dejó en este sentido una gran brecha en cuanto a habilidades técnicas y administrativas. Aún existe una gran dependencia y grandes adeudos por parte de los países en vías de desarrollo, que a base de préstamos e inversiones extranjeras siguen atados a los países primermundistas. Por tanto es evidente que las relaciones de explotación aún no terminan, más bien constituyen una parte esencial de la economía mundial.

Sin embargo estas relaciones productivas de explotación, después de la descolonización han tenido numerosas dinámicas que han definido su permanencia y han sustentado el mantenimiento de dicha brecha, dinámicas que pueden ser explicadas con el auge de las tecnologías, la deuda externa, la competitividad global y los nuevos procesos productivos que involucran numerosas regiones del País.

A partir de los años 70’s todos los países de tercer mundo se habían endeudado enormemente con las grandes potencias. En los ochentas debido a las políticas de gasto público norteamericanas que los mantenían en un creciente déficit fiscal y la evasión de la devaluación del dólar a través de excedentes de dicha moneda en economías como la alemana y la Japonesa, las tasas de interés de las deudas con los países de tercer mundo empezaron a elevarse de manera exponencial;

Para los países deudores del tercer Mundo el efecto de esta política fue arrasador. El aumento de las tasas de interés orquestado por Estados Unidos elevó hasta tres o cuatro veces los volúmenes de recursos que deberían pagar a título de interés por sus deudas internacionales (contraídas en un momento de intereses bajos, pero con tasas fluctuantes). Imposibilitados para cumplir con los pagos, tomaron nuevos préstamos sólo para cubrir sus intereses, creando una bola de nieve de extracción de recursos del tercer Mundo. (Dos Santos, T. p. 20)

Los países con mayores deudas no pudieron seguir pagando, lo que ocasionó que los países acreedores dejaran de prestar dinero al reconocer las bajas probabilidades de pago, lo que devaluó las deudas y dio paso a una crisis global, que no solo se definió por esto, pero dentro de la cual este elemento si tuvo un gran efecto. Crisis que dentro de su condición de deudores hizo aún más difíciles las cosas para los países menos desarrollados.

Por otro lado, uno de los elementos que mejor caracteriza al orden económico mundial es el nuevo papel que juega el conocimiento científico en las actividades productivas. La primera y segunda guerra mundial, especialmente la segunda aportaron al mundo una revolución tecno-científica nunca antes presenciada, el desarrollo de la ciencia y las tecnologías al servicio de la guerra permitieron que una vez terminada ésta surgieran ramas de la producción dirigidas totalmente por el conocimiento científico (ya no jugaba un papel complementario), intensificadas a partir de los años 70’s; ejemplos de esto son la energía nuclear, la biotecnología, la tecnología espacial, la petroquímica, la informática y la electrónica, entre otras.

En este sentido las décadas de los 70’s y 80’s vivieron una segunda revolución industrial bajo el predominio de la ciencia, así las nuevas posibilidades tecnológicas van a determinar tanto los procesos productivos como los nuevos productos.

Un resultado de este fenómeno fue la sustitución y división natural del trabajo del hombre por la maquina, este ha sido un proceso productivo que ha evolucionado desde la revolución industrial hasta la automatización del trabajo (mecanización y administración científica), la cual sustituye el trabajo del hombre y por el contrario éste se somete a su dinámica. Esta dinámica, junto con la ampliación del tiempo libre, modificaron las estructuras clásicas laborales, así pues ante una menor necesidad de hombres en los procesos productivos, la concentración laboral se desplaza al área de servicios. Este entonces es el inicio de una sociedad de servicios, especialmente en el área del ocio y la información, lo cual se ve ayudado en gran medida por el aumento del gasto fiscal desde finales de los 60’s, un ejemplo claro de esto fue el auge de la educación universitaria, dado que ahora se exigía trabajadores más capacitados, y junto con ésta, una enorme expansión de los servicios asociados a la investigación y desarrollo, la educación, salud y vivienda de las nuevas masas trabajadoras urbanas.

Sin embargo esta nueva división del trabajo es preeminentemente característica de los países desarrollados que se encuentra en la punta del sistema productivo mundial, estos se dedican a las labores nuevas generadas a partir de la revolución tecno-científica, sin embargo, lo mismo no ocurre con el resto de los países del mundo, de los cuales algunos escasamente han podido superar una primera etapa de desarrollo industrial. En este sentido los países de desarrollo medio se ven subordinado por los países de primer mundo, ya sea por medio de la inversión de capital o por medio de la subcontratación, a producir piezas y en general partes que aun necesita el sistema económico global, con una mano de obra barata pero con cierta habilidad. Los países de menor desarrollo se ven marginados en todo este proceso productivo global, dado que aun sufren de los precios extremadamente bajos de productos en el mercado global gracias al auge de las tecnologías, contra los cuales no pueden competir.

Si bien el cambio en la composición tradicional del trabajo trajo consigo un desplazamiento hacia el área de los servicios, la especialización y mayor preparación que exigía la nueva estructura dejo con pocas posibilidades a las poblaciones más pobres, para quienes el trabajo productivo que hacían había sido remplazado por el de la eficiencia de las maquinas. Si bien se perdieron empleos, estos nunca fueron exitosamente absorbidos por el área de servicios, dando paso al empleo informal, el cual constituye una parte básica en los países de tercer mundo.

De acá podemos ver otro elemento que caracteriza al sistema económico mundial actual y éste se debe a que aunque la integración regional dentro de un mismo sistema económico se dio desde la expansión europea especialmente con la hegemonía de la Inglaterra industrial y capitalista, fue hasta después de la segunda guerra mundial cuando los procesos productivos dejaron de tener una base meramente local, que no pasaba más allá de la compra de materias primas al exterior, a un sistema productivo que en sí mismo integra numerosos puntos del globo. Así hablamos del nacimiento de la actividad empresarial global, en la que dentro del proceso productivo se empezaban a integrar actores de todas partes del mundo por medio de la asociación, la subcontratación y la fusión de empresas.

Así mismo estos nuevos movimientos de capital en el ámbito internacional generaron una expansión y mayor preponderancia de los servicios y el mercado financiero y de capitales, el cual tenía la capacidad de unificar fácilmente los más diversos mercados locales. Esto permitió una integración en mayor o menor escala de carácter regional y entre regiones, con el fin, no solo de buscar oportunidades para tener una mayor competitividad ante el mundo, sino generando mercados relativamente protegidos a través de impuestos y requisitos sobre los productos.

En este sentido podemos ver que “las transformaciones de las fuerzas productivas, de las relaciones sociales de producción y de los sistemas institucionales e ideológicos tomaron la forma de un proceso de globalización de la economía mundial.” (Dos Santos, T. p. 37), lo que desde luego exige una visión económica global, con instituciones, por el momento inexistentes, capaces de coordinar dichos procesos productivos.

La globalización de la economía en términos generales podría definir lo que representa la economía mundial actual, generando un doble efecto; por un lado mayores oportunidades de negocio, expansión de los mercados posibles, fuentes de materias primas más baratas e integraciones económicas con el fin de ser más competitivos y más eficientes pero que, por el otro lado, continua sustentando un sistema de explotación hacia las economías más pobres, para las cuales estos procesos globales ponen en crisis numerosas economías locales, países que además gracias a enormes deudas externas, pobreza, miseria, analfabetismo, corrupción, poco desarrollo industrial y poco capital de inversión, tienen una desventaja clara que los hunde más dentro del tercer mundo a cada paso hacia adelante que da un país primermundista. La globalización entonces, en su visión más pesimista, podría ser considerada un neocolonialismo, haciendo uso de una estructura global que tapa las jerarquías y beneficia los intereses de los más grandes, es decir que da pocas herramientas para que los países menos desarrollados experimenten desarrollos económicos sustanciales.

Este es el mundo económico actual, un mundo definido por la expansión imperialista, la revolución industrial, la preeminencia del capitalismo, pero además por una revolución tecno-científica que modificó las relaciones productivas y el pensamiento contemporáneo, por la globalización económica que además cambio los procesos de producción a través de distintas estaciones puestas alrededor del mundo, y por la regionalización como una forma de competir ante un mundo económico hostil, pero además como una forma de restringir el libre comercio con el fin de proteger.

 

Bibliografía:

Dos Santos. T. (2004) Economía Mundial, La Integración Latinoamericana. México DF, México. Plaza Janés.
Goldstein J.S., P. J. The North-South Gap. International relations (7th ed.) (pp. 474-492) New York, USA: Pearson Longman.
Hobsawm, Eric. (1994). El derrumbamiento, Las décadas de Crisis. Historia del siglo XX. Buenos Aires, Argentina. Crítica.
Lama, A. d. (2010). Economía mundial: de la Revolución Industrial a la Primera Guerra Mundial. México: Casa abierta al tiempo.
 



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