Superinteligentes... y no tan exitosos

Creado: 7/12/2012 | Modificado: 23/1/2013 1641 visitas | Ver todas Añadir comentario



Superinteligentes... y no tan exitosos

Primera parte

Historia de Marylin Vos Savant:

La persona con el coeficiente intelectual más alto del mundo no ha revolucionado la física, ni ha obtenido ningún premio Nobel (aunque está casada con un famoso cardiólogo), es más, hace años que no lee una novela. De hecho Marilyn ni siquiera llegó a ser considerada una niña prodigio: trabajó durante su juventud en la tienda de ultramarinos de su padre, soñando que, quizá algún día, llegaría a ser escritora.


Con 19 años ya tenía dos hijos y dos ex-maridos, pero aun así pudo cursar varios seminarios de filosofía en la universidad. Un día decidió hacerse un test de inteligencia y el resultado asombró a los propios psicólogos: 228 puntos, es decir, 128 por encima de la media. Entró inmediatamente en el libro Guinness compartiendo columna con Turgeniev y lord Byron.

Empezaron a lloverle ofertas de editoriales y televisiones: la persona más inteligente del mundo necesariamente tendría muchas cosas que contar. Escribió un par de libros de autoayuda, es cierto, pero no aportarán gran cosa a la historia de la literatura.

No hace mucho lanzó a los matemáticos del mundo el conocido problema de Monty Hall: algunos dicen que se trata más bien de un trabalenguas que de un problema serio; otros, en cambio, lo consideran una genialidad más. En cualquier caso Marilyn sigue inseminando el mundo con su inteligencia y buen hacer junto a sus compañeros de Mensa, desde la columna Pregunta a Marilyn en la revista Parade.


Segunda parte

Historia de Christopher Langan:

¿Qué pensarías si te dijéramos que la persona con el mayor coeficiente intelectual del mundo trabajó durante gran parte de su vida como "bouncer" (gorila) en un bar de Long Island (USA)?

Te hablamos de Christopher Langan, un californiano de 58 años que saltó a la fama en 1.999 cuando diversas pruebas confirmaron que su C.I. oscila entre 195 y 210.


Para que te hagas una idea, el coeficiente de algunos grandes genios y celebridades de la historia es sensiblemente inferior: Voltaire (190), Garry Kasparov (190), Isaac Newton (190), Descartes (185), Miguel Ángel (180), Platón (170), Beethoven (165), Darwin (160), Mozart (165), Bill Gates (160), Albert Einstein (160), Stephen Hawking (160), Cervantes (155), Sharon Stone (154), Hitler (141), Shakira (140)... y así seguiríamos bajando hasta el resto de los mortales que poseemos 100 de media.

La vida de Langan no estuvo precisamente a la altura de su intelecto. Nació en el seno de una familia pobre y desestructurada. Comenzó a hablar a los seis meses; antes de los cuatros años ya leía y en la escuela consiguió saltarse unos cuantos cursos. Cuentan que fue maltratado por su padrastro hasta que tuvo catorce años. Para entonces Langan había descubierto una de sus verdaderas pasiones: el ejercicio con pesas, que le permitió desarroolar unos músculos lo suficientemente considerables como para terminar, de una vez por todas, con los abusos de su padre postizo e invitarlo a irse de casa para siempre.

Aunque comenzó con buen pie sus estudios en la universidad, nunca consiguió acabarla; primero por falta de dinero y después por falta de motivación con determinados profesores que no supieron canalizar su potencialidad. Fue entonces cuando decidió ponerse a trabajar y desde entonces pasó por oficios tan variopintos como el de albañil, vaquero, bombero del servicio forestal, jornalero, y durante más de 20 años como gorila en un bar de Long Island. Pero el cerebro de nuestro amigo Langan iba más rápido que el ritmo que marcaba su horario laboral y por eso, al llegar a casa por las noches, su cabeza continuaba trabajando y realizando ecuaciones sobre su particular modelo cognitivo-teórico del Universo cuyas teorías pueden consultarse en la Red.

Un descubridor de talentos de la revista Esquire lo lanzó a la fama en 1.999 siendo protagonista de multitud de reportajes y entrevistas. En 2004, por fin Langan dio el paso de convertirse en empresario y se trasladó con su esposa a Missouri donde dirige un centro neuropsicológico y un rancho de caballos. También participó en el concurso "1 contra 100" de la cadena de televisión NBC, en el que ganó 250.000 dólares. La de Langan es el ejemplo más claro de cómo la sociedad americana no supo catalizar la inteligencia de un hombre al que le sobraban neuronas pero le faltaba adaptación y educación social.

Fuentes:
Texto (1a parte): http://simonides-nemonides.blogspot.com.es/2012/05/fueras-de-serie-el-secreto-del-exito.html
Texto (2a parte): http://www.abc.es/20100316/medios-redes-web/hombre-inteligente-mundo-trabajo-201003160903.html



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